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Sábado 21 de Agosto de 2010

La Ansés recorre el secundario difundiendo los derechos laborales

"Te contamos lo que se viene cuando empieces a trabajar". Así se presenta el programa "Ansés va al colegio" destinado a los estudiantes que están en el último año de la secundaria. La meta es clara: prepararlos en sus derechos laborales y ciudadanos básicos, y de paso llegar a las familias con la misma información. En Rosario comenzó este año y ya alcanzó a más de mil estudiantes de 20 escuelas.

"Te contamos lo que se viene cuando empieces a trabajar". Así se presenta el programa "Ansés va al colegio" destinado a los estudiantes que están en el último año de la secundaria. La meta es clara: prepararlos en sus derechos laborales y ciudadanos básicos, y de paso llegar a las familias con la misma información. En Rosario comenzó este año y ya alcanzó a más de mil estudiantes de 20 escuelas. "Hay un gran desconocimiento en los chicos sobre los beneficios del trabajo registrado, pero también mucho interés por conocer sus alcances", anticipa el titular de la Ansés local, Roberto Sukerman.

Tiza y pizarrón son las herramientas básicas que utiliza el propio director Sukerman para dar las charlas en las escuelas. Comienzan cuando escribe la sigla Ansés e invita a los chicos de manera muy didáctica a trabajar sobre cada palabra de la Administración Nacional de Seguridad Social. Lo que sigue es una gran conexión de temas que hacen a los derechos humanos y sociales, las políticas de inclusión y las deudas por saldar.

La Escuela Media Nº 240 Lola Mora, de pasaje Biselli al 5700 (altura de bulevar Seguí), es una de las visitadas en los últimos días. Un buen número de chicas y chicos que están a punto de terminar la escolaridad, junto profesores, sigue atento la explicación, que se extiende por más de una hora.

El mayor interés

El acento del programa está puesto en los derechos y obligaciones con la seguridad social, en particular con aquellos que se vinculan con el trabajo registrado (término preferido, para no ser peyorativos con el color, al más conocido como trabajo "en negro" o "en blanco").

En este tema es donde la discusión y las preguntas se abren más entre los chicos. "¿Y quién se beneficia con el trabajo en gris?", pregunta una de las alumnas sentadas al final del salón sobre aquellos empleos con recibos de sueldos, pero que no expresan la realidad total de lo percibido. La inquietud da pie para tratar también con qué panorama de incertidumbre se encuentran los jóvenes que se lanzan a buscar un trabajo.

El programa educativo de Ansés comenzó a desarrollarse este año en Rosario. Alcanzó en lo que va del año a unos mil estudiantes de 20 escuelas públicas, privadas y de distintas zonas de la ciudad. "En las charlas se ve el gran desconocimiento de los chicos sobre lo que es la Ansés y lo vinculado al trabajo registrado", dice el director Roberto Sukerman al realizar una primera conclusión de la experiencia.

Rescata que los jóvenes "no son indiferentes a ese desconocimiento previo, todo lo contrario: se interesan por la charla y participan de distintas maneras".

Debates y estereotipos

Cuenta entonces que en algunas escuelas hay mucho conocimiento técnico de la materia, y en otras de la realidad. "Lo que está en claro —agrega— es que en aquellos colegios más alejados hay problemáticas palpables sobre las cuestiones laborales, sociales, más las dificultades propias de poder trabajar y hacerlo en blanco".

Sukerman —que es también docente universitario— cuenta que no quedan fuera de estos encuentros algunas opiniones de rechazo a las políticas de inclusión y comentarios —que rozan los estereotipos— como: "El que no trabaja es porque no quiere" o "trabajan en negro porque lo eligen". El director asegura que dichos como estos generan debates entre los chicos y las mismas respuestas surgen desde el aula, lo que implica prevenir que no haya "jóvenes explotados ni futuros explotadores".

El beneficio de la Asignación Universal por Hijo cambió el panorama de la Ansés —explica el funcionario— ya que se comenzó a tener contacto con las personas que no trabajan de manera registrada, un dato que aporta a favor del funcionamiento del programa pensado para los estudiantes.

También para el Estado

Hacia el final el funcionario se sincera al reconocer que a estas campañas de concientización hay que acompañarlas con el ejemplo, una apreciación de la que el mismo Estado "no queda afuera", cuando se piensa en las relaciones laborales de empleo público informales.

Para Sukerman, que las escuelas abran sus aulas a estas discusiones significa una oportunidad más para amplificar la difusión de los derechos. "Buscamos que en primer lugar los chicos tomen conciencia, y luego que a estos temas los transmitan en sus casas". Habla así de la institución escolar como "un puente para hacer masivos los derechos".

 



 

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