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Domingo 19 de Junio de 2016

La amarga miel de la poesía

Gesualdo Bufalino fue un gran escritor italiano. Su narrativa ha sido difundida en castellano, pero sus versos son prácticamente desconocidos en nuestro medio. Estas traducciones, así como el texto que sigue, pertenecen al rosarino César Cabello

Gesualdo Bufalino fue un gran escritor italiano. Su narrativa ha sido difundida en castellano, pero sus versos son prácticamente desconocidos en nuestro medio. Estas traducciones, así como el texto que sigue, pertenecen al rosarino César Cabello

Sicilia, la isla mayor de Italia que conocemos, fue nombrada por los antiguos griegos Trinacria. En griego "tres" y "promontorio", o bien tres vértices como su figura nos muestra. Homero la llamó Thrinakie en su Odisea, cuando narra que todos los compañeros de Odiseo mueren por haberse alimentado de terneros destinados a ser sacrificados en el altar. Nos encontramos en el origen del nombre de la isla con el mito, hecho que lo torna literario, si reflexionamos que en el origen de la literatura vive el mito.

Còmiso (o Còmisu, en siciliano) es una comuna del sur de Sicilia. La etimología de este topónimo nos puede conducir al árabe o al griego. Comparte entonces un origen mítico con la isla mayor. En esta población nace en 1920 el poeta y narrador Gesualdo Bufalino, y muere en 1996 en una comuna confinante con Còmiso. Su vínculo particular con la literatura comienza durante la infancia. Su padre es herrero; ya en casa dedica su tiempo a leer (Los miserables, ¿Quo vadis?, Guerra y paz...). Gesualdo lo imita, lee también él quizás con mayor pasión que su padre. Este estímulo a la lectura (y a la escritura) es contado por él mismo:

"Quiero contarles una anécdota quizás insignificante, pero a la cual atribuyo un valor de predestinación, mi juego preferido, apenas hube comenzado a leer, era el de jugar con mi padre con un viejo diccionario Melzi: lo invitaba a elegir una palabra (...) y me lanzaba a encontrarla en pocos segundos. Esta especie de búsqueda de la palabra escondida puede parecer ahora el signo de una vocación, en cuanto puede prefigurar la búsqueda de la palabra rara, más cargada de significado y de disponibilidad a la duplicidad, que es uno de los caracteres fundamentales de la expresión del arte".(Entrevista concedida por Bufalino a M. T. Marzilla-D. Fohr, Un altro Gattopardo?, en Giornale di Sicilia, 04/10/1981).

Esta declaración de Bufalino sitúa su producción literaria ligada al modus del mito en la literatura. En uno de los fragmentos conservados de Heráclito, el gran filósofo presocrático nos cuenta que el oráculo de Delfos no dice ni calla, hace señas.

Las traducciones de los poemas que presento, Entonces, Interrupción y Resarcimiento, pertenecen al libro L'amaro miele (La amarga miel). El título elegido por el escritor es en sí un oxímoron, conviven dos opuestos, tal vez como dos pulsiones activas en la inteligencia del poeta.

En uno de los fragmentos conservados de Heráclito, el gran filósofo presocrático nos cuenta que el oráculo de Delfos no dice ni calla, hace señas

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