Policiales
Domingo 20 de Noviembre de 2016

La aguerrida pelea de una mujer para dar con los asesinos de su hijo

La mamá de Nicolás Brambilla jamás creyó la versión de un amigo de su hijo, el mismo que ahora está preso y acusado por el crimen.

Tres años fue lo que le costó a Betina Quinteros pelearle a la burocracia, al olvido y a la reforma judicial implementada en 2014 en Santa Fe. Jamás aceptó que la muerte de su hijo Nicolás Brambilla fuera devorada por los archivos. Su causa era una de las 35 mil que quedaron ancladas en el "Sistema conclusional", es decir aquellos casos atrapados antes de la reforma del Sistema Procesal Penal provincial (ver aparte). Nicolás tenía 19 años cuando fue asesinado, la noche del 31 de agosto de 2013 mientras compraba marihuana en un quiosco de Tablada junto a Noel G. y la pareja de éste, Maira R.

Cuando el cuerpo de Nicolás no había sido sepultado, Noel le dijo a Betina que habían sufrido un ataque a tiros en la puerta de un búnker y señaló al supuesto responsable del crimen. La mujer nunca le creyó. Y desde entonces peleó por esclarecer el hecho. El 1º de noviembre pasado, tras un allanamiento ordenado por la jueza Alejandra Rodenas, la Policía de Investigaciones encontró en la casa del papá de Noel el arma homicida y entonces la causa tomó un giro esperado sólo por Betina. Horas más tarde detuvieron a Noel y a Maira, a quienes la Justicia les imputó el homicidio.

En la casa del padre de Noel se hallaron varias armas y el hombre se excusó afirmando que es cazador profesional. También mostró los papeles y registros al día de esas armas. Pero la jueza Rodenas ordenó que se periten y comparen esas armas con las balas que mataron a Nicolás. Es que cada arma tiene características diferentes y deja su propia huella en los proyectiles que atraviesan las estrías del caño. Asípudieron dar con el arma que mató a Nicolás y echar luz sobre el hecho.

Promesa. Betina hoy está más descansada y vive en paz con ella y con su hijo muerto. "Le juré que iba a encontrar a quienes lo mataron y lo hice", anuncia como en un desahogo. Desde 2013 caminó varios días los pasillos de Tribunales. Lloró, puteó, se peleó con funcionarios y abogados. Hasta se le presentó una enfermedad inesperada y cruel a la que ahora le da batalla.

"El dolor por la muerte de mi hijo me llevó a insistir una y mil veces para que las cosas se aclaren. Tengo dos hijos (dice como si Nico viviera): Nicolás y Nahuel, de 27 años. A él también le dije que quería dejar claro lo de su hermano. Mi hijo no era ladrón, no fue un ajuste de centas ni tenía problemas con nadie. Sólo fumaba marihuana", dice resignada.

Betina contó que Nicolás conoció a Noel durante un curso del "Plan Joven", un programa nacional de ayuda para terminar la escuela y obtener un título de oficio para trabajar. Nahuel, hermano de la víctima, trabaja en una cadena de hamburgueserías y ya lo había presentado en Recursos Humanos para que lo tomaran como empleado a él también. La familia es oriunda del barrio Las Delicias y los hermanos tenían un secreto que la madre conoció en el velorio de Nico. "Ahí Nahuel me dijo que había comprado una moto para que Nico fuera desde casa a la hamburguesería porque ya estaba por entrar" a trabajar.

Mala junta. El expediente del caso es extenso. El 31 de agosto de 2013 Nicolás Brambilla estaba con un grupo de amigos en su barrio y llamó a Noel para que lo llevara hasta un búnker de Garibaldi y Patricias Argentinas, una zona caliente de Tablada. Noel llegó a buscarlo en el Renault Scénic de su padre. En el asiento de atrás iba su pareja, Maira R., con el bebé de ambos.

Unos 30 minutos después Noel volvió al barrio Las Delicias y le dijo a los amigos de Nicolás que cuando llegaron al búnker el joven se bajó y de atrás de un contenedor salieron varios muchachos que comenzaron a los tiros. Y que ante eso, él se asutó, pensó en su bebé y huyó abandonando a Brambilla.

Al saber esto Betina fue al Hospital de Emergencias y allí se enteró que su hijo había sido trasladado desde Tablada por un patrullero que lo encontró tirado en la calle. Tenía tres heridas de arma de fuego: una en la espalda y dos en la zona intercostal hechas con un arma calibre 22. Un rato después Nico murió.

Los amigos siempre dudaron de Noel y su versión. Ante la Justicia, tanto este joven como Maira dijeron que estaban con Nico y vieron cómo lo balearon al bajar del auto. Y apuntaron contra "Gatito" R. como autor del crimen. Pero a todos les llamó la atención que la gorra y el celular de Nico los tenía Noel.

Betina tampoco le creyó. Le preguntó mil veces lo mismo. ¿Quién es Gatito? ¿Cómo fueron los últimos minutos de Nico? Todo eso y mucho más. "Este chico lloró conmigo en el velorio de mi hijo, me preguntó cómo estaba y me ofreció darme un chaleco antibalas y hasta armas por si quería vengar la muerte de Nico. Y yo no sé ni cómo se garra un revólver", contó.

La codicia. La mujer pensó mil veces en la situación, en esa noche fatal para su hijo. Fue al lugar. Siguió sin creer en nadie hasta que supo que Noel admiraba y pretendía una pistola que Nico tenía y que, según el chico muerto, había encontrado en una zanja. Era un revólver "detective" calibre 22 con cañón de acero en una sola pieza y una capacidad de nueve tiros. Fácil de portar y con un excelente poder de fuego.

"Sé que Noel estaba obsesionado con ese revólver", reflexiona Betina. Y dice, casi iluminada: "Me di cuenta que mentía por que en la Justicia negó lo de «Gatito» y cuando yo le pedí que fuera a declarar no fue. Entonces asocié varios hechos, conversaciones, momentos. Estaba segura que él había matado a mi hijo y que fue por ese revólver que nunca apareció".

Así Betina fue la sombra de Noel por tres interminables años. Una vez por semana iba a Tribunales a hablar con el fiscal de turno. "En tres años la causa tuvo tres fiscales porque todos eran subrogantes". Habló con varios oficiales de la policía y sólo uno de ellos, Guillermo Morgans, le prometió ir hasta el final en la investigación. Pero el oficial fue asesinado en un confuso episodio el 10 de junio de 2014. Tuvo que volver a empezar y reconstruir y explicar la causa cada vez. El primero con el que habló fue con el fiscal Aníbal Vescovo: "Nico fallece un sábado y yo el lunes fui a hablar con el fiscal y ahí empecé" cuenta hoy.

Las declaraciones de Noel y las evidencias daban por tierra con la hipótesis de la agresión y la muerte sin imputados. Nadie sabía qué había pasado realmente y la causa quedó estancada como tantas causas del sistema conclusional que van quedando en el olvido. Sólo Betina, que caminó cada cuadra de Tablada y Las Delicias estaba segura de algo. "Noel mentía".

El empujón final. El último fiscal de la causa fue Luis Schiappa Pietra, que antes de pasar al nuevo sistema penal le dijo: "Mamá, lo último que puedo hacer es pedir un allanamiento a la casa del padre de la persona que vos sospechas". Y ella se lo suplicó. Entonces solicitó al juzgado de Instrucción 12, a cargo de Alejandra Rodenas, un allanamiento al domicilio del expediente.

La policía llegó a la casa del padre del sospechoso el 1º de noviembre. Allí Noel había vivido junto a su pareja y su pequeño hijo. Como el hombre es cazador se encontraron cuatro armas de caza y un arma de mano calibre 22 que no era la "detective" de Nicolás que ansiaba Noel sino un arma del padre de éste. Como coincidía con el calibre homicida fue secuestrada y peritada con dos de los tres plomos extraídos al cuerpo de la víctima. El resultado fue positivo.

Ante eso la jueza Rodenas dispuso el secreto de sumario para efectuar medidas probatorias que delimitaron aún más el circulo sobre Noel y Maira, a quienes ordenó detener. "Este hombre mató a mi hijo con el arma de su padre", expresó Betina. "Cuidé a mis hijos en vida, y con la muerte de Nicolás le prometí hacer Justicia. Fui a marchas, hablé con los familiares de otras víctimas y ahora no estoy feliz pero sí más tranquila", confiesa la mujer. De las casi 35 mil causas que se encuentran en el viejo sistema penal de la provincia, esta va en vías de aclararse. Suficiente para que una madre cumpla la promesa que hizo ante el cajón de su hijo.

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