Economía
Viernes 12 de Agosto de 2016

"La AGN no está para perseguir ni hacer reuniones de comité"

Oscar Lamberto | Bío | Nació el 2 de noviembre de 1944. Contador. Ex diputado y senador de la Nación. Fue secretario de Hacienda durante las gestiones de Ramón Puerta y Eduardo Duhalde. Se desempeñó como auditor general de la Nación durante el gobierno de Cristina Kirchner y ahora quedó a cargo de la presidencia de ese organismo.

Oscar Lamberto deberá asumir en pocos días más al frente de la Auditoría General de la Nación (AGN), un organismo que adquirió visibilidad política plena tras el turbulento paso de Ricardo Etchegaray y en medio de un contexto enrarecido por los casos de corrupción durante el kirchnerismo.

En su terruño santafesino natal, la ciudad de Gálvez, el ex senador nacional marca distancia con sus antecesores (el radical Leandro Despouy y Etchegaray) y le dice a LaCapital: "La AGN no está para perseguir a nadie ni para hacer reuniones de comité".

—No lo debe haber tomado por sorpresa la designación, porque se venía hablando de su nombre desde hace algún tiempo.

—En realidad, hubo gente que me consultó, luego se empezaron a barajar nombres. De hecho había un presidente en funciones y era difícil hablar de un reemplazo. Se desencadenó todo muy rápido con la presentación de la renuncia de Etchegaray.

—¿Tuvo alguna duda a la hora de definir si aceptaba el cargo?

—Hace mucho tiempo que estoy afuera de la política, y algunos meses con cero actividad, descubriendo que hay otra vida después de la política, y que es más linda. Entonces, todo esto de volver es algo que todavía no tengo del todo procesado.

—La AGN adquirió mucha visibilidad tras las polémicas con el anterior gobierno y con un personaje tan polémico como Etchegaray. Esos antecedentes deben marcar para usted un desafío extra.

—En relación al trabajo en sí mismo no tengo muchos problemas, conozco, a la Auditoría la vi nacer desde que se creó por ley, fui miembro de la comisión revisora de cuentas muchos años y estuve como auditor. Conozco la casa, la gente. La Auditoría es un organismo técnico al que hay que darle ese perfil y trabajar sobre evidencias. La AGN no está para perseguir a nadie ni para hacer reuniones de comité, es un organismo de control y por lo tanto hay que trabajar sobre datos certeros e informar de lo que uno ve. El objetivo de la AGN es que haya un mejor Estado, no somos la policía del gobierno somos un organismo de control.

—Algunos confunden a la AGN con un órgano judicial.

—No es un órgano judicial. Informamos al Congreso de lo que hacemos, y al ciudadano por medio de nuestra página web, publicamos todo lo que se hace en triple formato. Una hojita simple para el que tiene ganas de leer poco, un resumen ejecutivo para el que tiene que leer más y un informe de 200 páginas para el que quiera leer todo el trabajo. Los debates son públicos, con taquígrafos, la gente sabe qué hacemos. Trabaja mucha gente hasta llegar hasta el colegio de auditores, que es el que los aprueba. En general, los informes de la AGN se aprueban en un 99 por ciento por unanimidad.

—¿Cuáles fueron los errores que se cometieron en el tiempo inmediato con la AGN y qué se debe corregir?

—La AGN tiene un montón de bondades y los problemas lógicos de todo organismo nuevo. Si bien va a cumplir 25 años, es un organismo nuevo del que se empieza a conocer su existencia hace poco tiempo. Muchas cosas de la AGN son desaprovechadas, porque todo lo que se procesa en materia de información a veces no es leída. A veces vemos las noticias en los diarios, pero a eso en la AGN se lo había informado 5 años antes. En la Argentina deberían funcionar todos los organismos de control, la Sigén, Enargas, el organismo que controla el tema del agua, la luz, transporte, espacio aéreo. El control es como el semáforo en una ciudad a las 6 de la tarde cuando se corta la luz: ahí nos damos cuenta. Con mejores controles habrá un mejor Estado. Como decía Perón: "Todos somos buenos, pero si se nos controla somos mucho mejores".

—¿Fue muy traumática la relación suya como auditor con Cristina?

—No, no tuve ningún trauma con el gobierno kirchnerista. Yo hice mi trabajo como auditor con absoluta libertad. Nadie me llamó nunca jamás desde el gobierno para expresarme acuerdo o desacuerdo con lo que hacía. Cada firma que puse fue con entera libertad y sin presiones.

—Será uno de los pocos peronistas al frente de un organismo de control.

—La obligación es que el Estado funcione para todos, independientemente de quién gobierna. Que un tren funcione mal le embroma la vida a la gente, no a un partido político. La normalidad pasa por la ejecución de los presupuestos, y que los organismos de control verifiquen que sea así. No debe haber poderes absolutos, lo peor que le puede pasar a un país es tener un poder concentrado. El que tiene el poder absoluto cree que no se equivoca nunca, pero todos nos equivocamos todo el tiempo.

—¿Ese fue el caso de Cristina?

—No quiero personalizarlo. Nadie es tan infalible como para decir que las decisiones que toma son acertadas siempre. Si se controla lo que se hace y lo que se dice, en general la decisión es mejor. Le doy un ejemplo: los mecanismos utilizados para aumentar las tarifas fueron de una torpeza tal que en vez de solucionar el problema terminaron complicándolo. Si se hubiese dialogado, seguramente la solución era otra. Por eso deben funcionar los organismos de control.

—¿El hecho de que usted sea un dirigente político, no sólo un cuadro técnico, lo limita en su actividad?

—No oculto que soy peronista y que llego a este cargo por la propuesta del Partido Justicialista. La que le dio carácter político a la AGN fue la Constitución, cuando estableció que su presidente debe ser designado por la oposición. De todos modos, el que define la conducción política es el partido. La AGN depende del Parlamento y al servicio de todos los bloques.

—¿La AGN tiene injerencia directa en el tema de contralor de los tarifazos?

—Auditamos a los entes que controlan a las empresas prestadoras. El control es "post facto", de modo que en el caso de las tarifas lo que podremos hacer cuando nos toque auditar esta etapa es opinar sobre los costos del servicio y la calidad de la prestación. Hoy, de la materia tarifaria no podemos opinar.

—Tal vez, ordenar la AGN sea más fácil que reorganizar el PJ santafesino. ¿Cómo lo ve?

—No, lo del PJ santafesino es imposible.

—¿Le gustaría tener participación en la reorganización del PJ?

—Nunca se preocuparon para que yo tenga participación, se ve que no me necesitan. Y si no me necesitan, yo no molesto.

El PJ jugó la carta del ex senador santafesino

El Partido Justicialista, como primera fuerza política de oposición, designó a Oscar Lamberto en la AGN en reemplazo de Ricardo Echegaray, que renunció a ese cargo por su situación judicial.

   El PJ, encargado de la elección del auditor general por ser el principal partido opositor, presentó la designación del histórico dirigente peronista con las firmas de su presidente, el diputado José Luis Gioja, y del secretario político y senador nacional Miguel Ángel Pichetto.

   "Lamberto es un dirigente del peronismo de Santa Fe de larga y prolífica trayectoria, fue senador y diputado nacional, auditor general y ocupó diversos cargos, todos vinculados con el manejo de las finanzas, la economía y el control de las cuentas públicas, en su trayectoria dirigencial", dijeron.

   La nota de designación de Lamberto fue enviada a los presidentes de las Cámaras de Senadores, Gabriela Michetti, y de Diputados, Emilio Monzó, para que se efectivice la designación. La Presidencia de la Cámara de Diputados recibió la notificación oficial poco después de las 18, pero Monzó no se encontraba en el despacho en ese momento, por lo que no pudo firmarla.

   Tampoco Michetti se encontraba en el Senado, por lo que la resolución quedó a la espera de la firma de las dos autoridades. De todas formas, la asunción formal en el cargo tomará entre una y dos semanas, dado que Lamberto deberá presentar antecedentes que demuestren que no tiene ningún procesamiento.

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