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Viernes 12 de Agosto de 2016

Juventud que se llama Juventudes

Enfoque. El día que se conmemora hoy pide reflexionar sobre qué les pedimos y reclamamos a los jóvenes.

La conmemoración del Día Internacional de Juventudes (la Asamblea General de la ONU declaró el 12 de agosto como Día Internacional de Juventudes el 17 de diciembre de 1999) nos demanda reflexionar sobre qué les pedimos y qué les reclamamos a las y los jóvenes, siendo que como sociedad, deberíamos estar más enfocados en preguntarnos seriamente qué les estamos brindando y en reconocer la diversidad de la que son parte.

Se suele hablar de la juventud, no tanto para solucionar sus problemas, sino para reprocharles errores que en su mayoría son consecuencia del descuido de la sociedad en la tarea de cimentar un mundo donde sus derechos sean garantizados. Existe una mirada social de desconfianza y desvalorización sobre las juventudes; por un lado con la estigmatización a partir de ciertos discursos que tienden a asociar a los jóvenes (el artículo es masculino porque son los varones quienes en su mayoría más lo padecen) de pocos recursos económicos generalmente, con la criminalidad, la falta de iniciativa, de inquietudes.

Así, desde muchos sectores, se les atribuye la responsabilidad de "sus" problemas como si dependieran exclusivamente de sus motivaciones personales y no de causas sociales estructurales.

En ese sentido, se suma a la lista de miradas lineales y reduccionistas sobre las problemáticas de las juventudes, el consumo de sustancias y alcohol: sos joven, pobre y consumís, sos delincuente. Y el problema aquí no se resuelve hablando de las sustancias, de cuál droga, o tipo de bebida alcohólica consume un joven. El problema no son las sustancias sino la relación que las y los jóvenes establecen con ellas.

Es aquí donde se hacen indispensables políticas públicas que reafirmen proyectos de vida, y que hagan que los vínculos de las y los jóvenes no sean con las sustancias sino con proyectos de vida que afiancen sus lazos con otras y otros.

Hoy nos encontramos en tiempos de ajustes: tarifazos, despidos, recortes presupuestarios, disminución de la capacidad salarial de las familias, entre muchas otras tantas desventajas para los sectores de menores recursos económicos.

En este contexto, las y los jóvenes encuentran disminuidas sus oportunidades de generar condiciones de autonomía que les permitan construir sus proyectos de vida. El objetivo de forjar una sociedad más justa e igualitaria se cumple con acciones concretas. Ante estas condiciones, es deber del estado diseñar e implementar políticas públicas que garanticen los derechos de las juventudes a acceder a la educación, a la salud, a participar ciudadosamente, a ser escuchados, y la ciudad de Rosario es pionera en la ejecución. Ya que hoy como hace 25 años entendemos un Estado presente, cercano al vecino, y que sea cada vez más grande en derechos y oportunidades para todos los rosarinos y rosarinas.

Poner las juventudes en primer plano es indispensable para pensar el desarrollo social sostenible y equilibrado, esto es responsabilidad del estado, como de la sociedad toda: empresas, organizaciones sociales, universidades, clubes, medios de comunicación, iglesias, fundaciones , etcétera. Por eso, desde la gestión como estado municipal, generamos vínculos con la sociedad civil que permiten, no solo concretar de manera ampliada la implementación de políticas públicas, sino también, con el mismo grado de importancia, fortalecer los lazos sociales que proporcionan la base de una ciudad con mejores condiciones de convivencia. Para que en definitiva estos jóvenes crezcan en una sociedad más democrática, más solidaria e inclusiva; en una ciudad y provincia en la que elijan vivir, trabajar y construir el futuro de convivencia que todos queremos.

Laura Capilla / Secretaria de Desarrollo Social de Rosario

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