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Martes 03 de Mayo de 2011

Justicia perseguirás

Con la eliminación de Bin Laden, la sociedad estadounidense cierra una cuenta abierta hace casi 10 años, el 11 de septiembre de 2001. Obama, un político de mucho instinto, supo capitalizar el logro con un discurso grave y emotivo, que ya quedó grabado en la memoria de su gente. Los republicanos no tuvieron más remedio que aplaudir. La sociedad estadounidense, a diferencia de otras occidentales (España, Gran Bretaña o la Argentina, también golpeadas por el terrorismo islámico) tiene un talante duro y perseverante, muy de Viejo Testamento. No olvida ni perdona. Recuerda mucho al espíritu del pueblo judío en la persecución implacable de los criminales nazis.

Si bien deben esperarse represalias sangrientas en Pakistán/Afganistán y el Golfo, parece difícil que la venganza pueda llegar a EEUU. Y para Al Qaeda y su galaxia de seguidores el golpe es realmente duro, dado que Bin Laden era un mito viviente en ese mundo afiebrado y rabioso. Era el fundador y líder carismático de Al Qaeda que había derribado las Torres Gemelas y destruido un ala del Pentágono, nada menos. Esa fuente de inspiración se hundió en el mar en una bolsa de plástico. Su segundo y sucesor, Ayman Al Zawahiri, es una figura mucho menos magnética. De ahí que en todos estos años desde 2001 surgieran muchos émulos espontáneos de Al Qaeda desde el Magreb a Indonesia, a miles de km de donde residía su inspirador escondido y aislado.

Resta saber cuál será el efecto de la eliminación de Bin Laden en el nuevo escenario de Medio Oriente creado por las rebeliones populares. Se dijo que estas eran manifestaciones de una sociedad principalmente laica, que repudia el dogmatismo islamista. Aunque sería más prudente esperar a los resultados de las elecciones egipcias, efectivamente parece haber en Túnez, Libia, Siria y Egipto una idiosincrasia mayormente laica y democrática. Bahrein y Yemen, en el Golfo, en cambio insinúan otra cosa.

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