Escenario
Miércoles 31 de Agosto de 2016

Julián Weich: "En otros canales te cuentan las costillas cada vez que vas al aire"

El conductor debuta hoy con el programa "El punto rojo", en la TV Pública. "Valorizo antes que nada la relación con la gente", destacó.

El entretenimiento vuelve a la Televisión Pública y de la mano de una de las figuras de la pantalla chica. Julián Weich estrena hoy, a las 22, "El punto rojo", un programa semanal que distingue los conocimientos de ocho participantes, unidos a su capacidad estratégica, con un premio final de $ 100.000. "Para mí, si la pantalla es pública, privada, grande o chica es lo mismo. Valorizo antes que nada la relación con la gente", dijo Weich.

Los envíos sobre juegos de preguntas y respuestas ya son un clásico de la tevé.

La nueva propuesta del conductor que se lució en "El agujerito sin fin" y "Sorpresa y media" se inscribe en una dinámica tradicional, con algunos detalles que marcan diferencia.

Es que los ocho concursantes deberán responder tres rondas de preguntas para avanzar -luces mediante- hasta una suerte de tierra prometida: el punto rojo.

Los afortunados capaces de alcanzar la zona se eliminan entre sí, al apelar a distintos recursos, como redireccionar una pregunta difícil hacia algún contrincante de quien precisen deshacerse hasta que permanezca un único finalista para acceder a la recompensa final, o alzarse con alguna de las parciales, con la guía avezada de Weich, conductor de vasta trayectoria en el género, que estará mañana solo acompañando a quienes se anoten vía web para concursar.

"Soy uno de los pocos que pueden trabajar sin usar cucaracha". Así se autodefine Weich en charla con Télam, al referirse a esa suerte de ayuda memoria zumbón y permanente, indispensable en otros maestros de ceremonias televisivos, "salvo en «360 todo para ver» porque recién empezaba o en «Fort Boyard» (ambos envíos emitidos por El Trece) ya que nos trasladábamos de un lado a otro todo el tiempo", acota sin perder la sonrisa.

—¿"El punto rojo" es un formato original?

—Sí. Me convocó Horacio Levin, un amigo, casi un pariente político a esta altura del partido, junto a quien trabajé durante muchos años. El canal pedía un programa de preguntas y respuestas bien práctico, no había presupuesto para comprar un formato extranjero, lo desarrollamos, lo presentamos, gustó y acá estamos.

—¿Implica algo en particular salir al aire por la pantalla de la Televisión Pública?

—Creo que estas cuestiones interesan más a los periodistas que a la gente, es como cuando me preguntan si disfruto más en el rol de actor o de conductor. Para mí, si la pantalla es pública, privada, grande o chica es lo mismo, valorizo antes que nada la relación con la gente. Trabajé hace muchos años en Canal 7, conozco los estudios, a los técnicos, es bueno reecontrarse con ellos. La única propuesta laboral firme que tuve vino de la TV Pública.

—¿Cómo te influye el tema del rating?

—Nadie me dijo «tenés que hacer tantos puntos de rating». En otros canales te cuentan las costillas cada vez que vas al aire, antes, durante y después de cada emisión. Uno aspira a llegar a todos lados con el programa y lograr producir algo bueno que interese. Y si un día haciendo zapping te ven quienes nunca van a interesarse en tu programa, al menos que no digan «esto es horrible».

—Como conductor, siempre apelás al humor cuidando el lenguaje.

—Sí, no creo que resulte más canchero o genere más aceptación en los televidentes repetir malas palabras, o cuando hablás de cualquier forma frente a la cámara.

—¿Qué expectativas tenés en relación al estreno?

—Quiero hacer un programa bueno, de calidad. El éxito o no, depende de muchas cosas; a veces el público acompaña, pero a veces no. Hoy, con el cable y los nuevos formatos, cada uno ve televisión cuándo y cómo quiere.

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