Ovación
Martes 24 de Mayo de 2016

Jugó golpeado por la eliminación copera y cayó en Córdoba

Central lució tocado en lo anímico por la derrota en Medellín,

Atado a la dura eliminación copera, Central lució golpeado en lo anímico, no tuvo respuestas futbolísticas y cerró el semestre con una derrota por la mínima ante Belgrano. Cuatro días después de la eliminación en Medellín, Central volvió a saltar a un campo de juego y a jugar por los porotos. En esa ocasión dirimió nada menos que el pasaporte a estar entre los cuatro mejores equipos del continente en el partido más trascendente del club en los últimos 15 años, pero Atlético Nacional lo dejó sin nada en la última pelota. Por eso fue previsible que anoche acusara el impacto y su producción futbolística estuviera muy lejos de su mejor versión. Es más, el Canalla no tuvo nada de ese equipo intenso que caracterizó al ciclo de Eduardo Coudet. La realidad es que se despidió del semestre con una derrota por la mínima diferencia ante Belgrano. Pero desde las ganas y la propuesta no hay nada para reprocharle en este 2016 al bravo equipo del Chacho, aunque la postal del final quedó muy desmejorada.

   Sacar de contexto al partido de anoche es un error grosero. Central llegó con el ánimo por el piso y eso quedó claro a medida que avanzaban los minutos. No es excusa, pero un discreto Belgrano se quedó con todo, tras el penal que facturó Cristian Lema. Claro que desde los números el torneo local fue demasiado flaco para Central, ya que no pudo ganar en sus últimas ocho presentaciones y eso es innegable. Quedó muy atrás la victoria por la octava fecha 1 a 0 a Sarmiento. Y ayer tampoco logró cortar ese karma.

   En el primer tiempo el partido nunca se terminó de armar y fue una misión imposible poder disfrutar de tres pases punzantes seguidos, tanto de un lado como de otro. Es cierto que Central intentó asumir el rol del protagonismo a partir del dominio geográfico y tratando de amigarse con la pelota, pero le costó horrores ser prolijo y el escaso peligro que generó fue prácticamente a los ponchazos.

   Belgrano adoptó una postura pasiva de contraataque y Central no logró imponer condiciones desde su dinámica, ya que Franco Cervi arrancó intermitente, José Luis Fernández estuvo desconectado y Gustavo Colman dio pases absolutamente previsibles. El saldo fue una primera parte demasiado ordinaria. Pero hay que decir que más por errores ajenos que por virtudes propias hubo cierto riesgo dentro de las áreas. Entre las ocasiones hubo un tiro de Fernández desde afuera que obligó a volar a Olave, un disparo de Guillermo Farré que tapó Sosa y otra arremetida de Velázquez que contuvo el arquero auriazul. Mientras que la última la tuvo Cetto, con un remate desde 30 metros que agarró a Olave desacomodado y casi lo sorprende. Al descanso.

   En el complemento Belgrano fue superior en cuanto a la decisión para ir al frente, mucho más que por las ideas. Herrera tomó ingenuamente dentro del área a Velázquez en las narices del árbitro y Lema no falló desde los doce pasos. Central fue por la heroica con lo que le quedaba en el tanque. Salazar vio la roja, al igual que Coudet y el Canalla terminó jugando a los pelotazos en el área celeste. Fue final, derrota y despedida.

Lo mejor del Canalla estuvo en el arco

Si bien en Medellín sufrió como todo Central el acoso de Nacional y la eliminación, Sebastián Sosa cerró un buen semestre en Arroyito. Anoche fue el mejor jugador del equipo de Coudet, con buenas contenciones en las pocas veces en que Belgrano lo inquietó. El uruguayo, que tiene vínculo contractual hasta fin de año, fue traído para la Libertadores por gestión del Chacho, y cumplió tan buenas actuaciones que luego también desplazó al Melli García en el torneo local, con un pico de rendimiento en el clásico del Coloso, en el que fue clave para mantener el cero.

Un campeonato que se partió en la octava fecha

Evidentemente, Central fue dos equipos en el torneo de transición que terminó anoche en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Uno que lo tuvo como protagonista principal hasta la mitad misma y otro que se cayó a pedazos luego. Así, sin medias tintas. Por supuesto, y no fue un dato menor, la campaña en la Copa Libertadores que lo acercó a un sueño mayor fue muy influyente, pero no puede dejar de mencionarse el dato que habla de un cierre muy lejos al que sembró ilusión en los dos frentes.

El lunes 21 de marzo, Central cerró la 8ª fecha en Arroyito venciendo con lo justo a Sarmiento por 1 a 0 y quedando como líder absoluto, ya que si bien igualaba la posición con Godoy Cruz, punteaba por diferencia de goles, con 14 a favor y 6 en contra. Venía de perder el invicto y la cima en Paraná, recuperándola esa noche, lo cual significaba un golpe de efecto importante.

Es más, tenía una gran ventaja. El torneo y la Copa Libertadores entraban en el único receso por las eliminatorias sudamericanas y había tiempo de recuperación, cuando restaban dos jornadas en la fase de grupos del torneo continental, que sortearía muy bien ante Palmeiras y Nacional en Montevideo. Pero lo que vino después fue un impensado tobogán que lo dejó en el último lugar desde la 9ª fecha en adelante. El empate en Bahía Blanca con Olimpo y la caída de local con Vélez fue el principio del fin.

De los 5 triunfos, 2 empates y 1 sola derrota, Central pasó a 3 igualdades y 5 caídas. Y, obviamente, pasó del 1º lugar al 7º de la zona 1. En este lapso marcó apenas 5 goles y le convirtieron el doble. El día y la noche.

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