Central
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Jugadores de relieve, y nacidos en el club

Ruben se reencontró con el gol y fue clave. Montoya, otra vez incansable y goleador.

Hay situaciones que ameritan atender el llamado. Tantas veces le costó en este semestre a Marco Ruben calzarse el traje de héroe como tantas otras había podido hacer que lo de anoche fuera para destacar. Una sola situación de gol y a cobrar. Cabezazo e inicio de una victoria trabajada pero justa. Mucho más acorde a su presente fue lo que hizo Walter Montoya. Otro gran partido del chaqueño, con gol incluido, el que selló el triunfo auriazul, el que dio el respiro que se necesitaba.

   Si hay alguien que tiene un lugar asegurado en este equipo es Ruben. Nadie puede ponerlo en duda. Ni siquiera en momentos cuando los goles les resultan esquivos. Como anoche. Porque después de batallar y pelear más que jugar apareció en el lugar y el momento indicados. En el corazón del área. Donde debe estar un goleador de su categoría.

   Hace ya un tiempo que su fútbol se basa más en el contacto físico que con los goles determinantes. Tal vez esté siendo víctima de la jerarquía colectiva que le está faltando al equipo para generar en la medida que Coudet pretende. Pero hay algo que lo hace distinto. Porque cuando el equipo lo necesita suele pegarse esas apariciones desequilibrantes.

   En el minuto 71 nadie podía marcar la diferencia. Más del lado de Central, que estaba con uno más por la expulsión de Farré. Enorme mérito de Teo Gutiérrez, en ir a buscar aquella pelota contra la línea de fondo y tirar un centro a la carrera, como podía, pero un mérito inmenso también para Ruben, que fue a buscar el centro al segundo palo, a espaldas de Olave, para poner la cabeza y llenarse la boca de gol.

   Y si de goles se trata, con este llegó a los 67 con la camiseta de Central, transformándose en el 8º goleador de la historia, superando por uno a Aldo Pedro Poy, y quedó detrás de Waldino Aguirre (97), Kempes (94), Bauza (82), Sebastián Guzmán (81), Miguel A. Juárez (75), Juan Pizzi (72) y Rubén Bravo (69).

   A quien no hay dudas que la Copa Argentina le cae como anillo al dedo es a Montoya. Jugador completo técnicamente pero sobre todo físicamente. Verlo meter un pique de más de 50 metros cuando el partido se moría no fue poco. Pero no sólo eso, sino que fue la previa de lo que sería un nuevo sello de su parte en este torneo que tiene al Canalla como uno de los dos principales protagonistas. Y le agregó gol.

   Ante Boca no se amigó con la red, pero todo lo que hizo le alcanzó para ser el mejor. ¿Qué significa esto? Que el chaqueño, un jugador de la cantera y que parece con un futuro fuera de Arroyito, es hoy uno de los pilares de este equipo de Coudet.

   El sacrificio es su fuerte. El fútbol no se queda atrás. Ni hablar del atrevimiento. Ese combo hace hoy de Montoya un futbolista clave.

"El objetivo es el título"

"Esta es otra historia. Otra vez empezamos a construir hace un tiempo y estamos en otra final, que no es poco. El objetivo es obtener un título". Eduardo Coudet no cree que será una revancha en esta competencia, si no que es otra lucha que deberá sostener para lograr el objetivo buscado desde hace largo tiempo. Central no lució, le costó doblegar al rival y cuando pudo pegó duro para quedarse con la clasificación a la final, donde "no tengo preferencias. Hicimos lo que debíamos, un buen trabajo ante un rival difícil. Ahora hay que esperar".

   El espectáculo no fue del todo ni hubo muchos lucimientos y el DT indicó que eso se debió también "al campo de juego, que siempre necesita estar en óptimas condiciones. Se jugó un partido a segunda pelota y siempre intentamos. Es un rival duro que se jugó mucho".

   "Realmente hemos recibido muchas caricias cuando se dice que este equipo intenta jugar. Pero el fútbol es exitista y hay que ganar. No estamos al margen de eso e intentaremos hacerlo", concluyó.

   Por su parte, Marco Ruben declaró que "no es casualidad esta clasificación que logramos. Estábamos con muchas ganas y ahora tenemos una nueva chance". El atacante alcanzó igualar la cifra de 67 goles que marcó Aldo Pedro Poy, un histórico del canalla. "Es un orgullo gigante alcanzar al mayor ídolo de Central. Es una alegría que sirva para jugar cosas importantes", afirmó.

Comentarios