Docentes
Sábado 22 de Octubre de 2016

Juegos para perderle el miedo a la matemática

La Escuela Secundaria Nº 432 organizó una jornada lúdica sobre la materia con sus estudiantes de 1er año.

"¿Matemática toda la tarde?", cuestionaron los alumnos y las alumnas de primer año al enterarse que participarían de una jornada de actividades donde el hilo conductor sería la matemática. Sin embargo, demostraron que es posible vincularse de otro modo con la materia y descubrir una parte divertida y más desestructurada con juegos que alguna vez fueron parte de su niñez.

   En la Escuela Secundaria Nº 432 Bernardino Rivadavia las docentes del departamento de matemática organizan todos los años esta actividad pensada para estudiantes de primer año del nivel secundario. "Matemática divertida" es el nombre que identifica a la jornada recreativa que generalmente se realiza antes de las vacaciones de invierno, pero esta vez se planificó para la segunda mitad del año para celebrar el 80º aniversario de la creación de la escuela. Primero participaron los cursos del turno mañana, y la semana pasada lo hicieron los estudiantes que asisten por la tarde.

   "A los chicos les cuesta matemática sobre todo porque vienen de distintas escuelas primarias, también les resulta complejo al principio cursar once materias y todas con profesores diferentes, entonces este encuentro permite que le pierdan un poco el miedo a la materia, que no la consideren tan rígida y se interesen por la parte lúdica y divertida. La matemática parece un cálculo que nadie entiende, sin embargo en infinidad de oportunidades recurrimos a este pensamiento", asegura Graciela Parapetti, docente de la disciplina, y una de las organizadores del evento en la escuela de Oroño al 1100.

Tangram y origami

Chicos y chicas de 13 y 14 años "no tuvieron clases" ese día y se dispusieron a jugar y sumarse a las actividades, que estuvieron coordinadas por los alumnos de tercer año. La jornada estaba prevista en el patio de la escuela pero la lluvia de esa tarde los obligó a realizarla en el salón de usos múltiples de la institución. Algunas de las propuestas lúdicas fueron el tangram para armar figuras geométricas; el origami a partir del plegado de papel; la soga saltarina para resolver cálculos matemáticos; el juego que une palillos y forma nuevas figuras, o el espacio donde una adivina descubría números mediante cálculos matemáticos.

   "Al principio los estudiantes se resistían a participar pero después se entusiasmaron con los juegos, todos se entretienen y hacen algo, algunos piden ayuda, a otros les gusta trabajar solos", destaca Parapetti. Sentados en el piso, la jornada transcurrió de manera distendida para los alumnos y también para los profesores de las distintas materias que acompañaron la actividad. Si los estudiantes lograban completar un cartón que indicaba que habían realizado todas las actividades, participaban de un sorteo final, y además mejoraban su concepto de la materia en clase.

   La primera actividad de la jornada consistió en la lectura de una serie de instrucciones, que enseguida puso de manifiesto las pocas veces que los alumnos acostumbran a leer hasta el final las consignas indicadas en un trabajo práctico o evaluación. "El primer punto señalaba leer todo el texto hasta el final y el último decía que no hicieran nada de lo indicado en los anteriores, algo que no tuvieron en cuenta", remarca la profesora, indicando la importancia de los enunciados tanto para la resolución de ejercicios y problemas matemáticos como para cualquier otra materia.

Los estudiantes de tercer año colaboradores de la jornada se ofrecieron de manera voluntaria a coordinar las actividades, y explicar a sus compañeros y compañeras de primer año qué debían hacer en cada una de las propuestas dispuestas en el salón.

   Solange sorprendió a los presentes en el sector de Magia matemática, allí invitaba a los participantes a elegir un número del 1 al 100 que luego adivinaba a través de cálculos matemáticos. A Pablo, en cambio, se le asignó la tarea de invitar a recortar y pegar ángulos para armar celdas de papel que luego formaron un gran panal de abeja dispuesto sobre un mural al costado del salón, y Sofía enseñaba a plegar origamis de todo tipo, incluso se animó a las figuras más difíciles.

   Con respecto a esta actividad que colabora en el aprendizaje de la matemática, la docente reflexiona: "En la última etapa de primer año damos geometría, cálculo de perímetro y de área, los alumnos aprenden a diferenciar una figura de un cuerpo. Sin embargo, también se trata de involucrar otras áreas para no quedarnos sólo con el cálculo matemático, el polinomio o las funciones".

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