Barack Obama
Sábado 06 de Agosto de 2016

Juegos en el país de la crisis

Zika, crisis económica, escándalos de corrupción y una presidenta ausente: al inaugurar "sus" Juegos Olímpicos, Brasil ya no es la potencia ascendente que se ganó en 2009 el derecho a ser la primera sede olímpica de Sudamérica. Corr

Zika, crisis económica, escándalos de corrupción y una presidenta ausente: al inaugurar "sus" Juegos Olímpicos, Brasil ya no es la potencia ascendente que se ganó en 2009 el derecho a ser la primera sede olímpica de Sudamérica. Corren tiempos duros. Su economía se desplomó 3,5 por ciento en 2015 y las previsiones para 2016 también apuntan a una fuerte contracción. Ya tiene casi 11,5 millones de desempleados. Desde mediados de 2015 es el epicentro además de la epidemia de zika. Más de 165.000 personas están bajo sospecha de contagio y los casos confirmados de microcefalia o trastornos similares en bebés ascienden a 1.700. Y está, claro, la crisis política. La presidenta Dilma Rousseff no estuvo en la apertura de Río 2016. Está suspendida desde mayo por acusaciones de haber maquillado los presupuestos públicos y podría ser destituida definitivamente en las siguientes semanas. Casi peor imagen que Rousseff tiene la clase política brasileña: unos 50 políticos son investigados en el marco de la operación "Lava Jato", un desfalco vinculado a la petrolera estatal Petrobras que es visto como uno de los mayores escándalos de corrupción de la historia del país. También Lula, el "padre" de los Juegos, estuvo ausente en la ceremonia de apertura en el Maracaná. El presidente interino, Michel Temer, enemigo de la presidenta desde que apoyó el proceso de "impeachment" en su contra, registra una popularidad por los suelos: sólo el 14 por ciento aprueba su gestión. Como consuelo le queda quizá constatar que por ahora no ha habido en Brasil protestas sociales similares a las que empañaron las semanas previas a la Copa del mundo hace dos años. Lejos quedan los días de esplendor de Lula, cuando clamaba al mundo que Brasil estaba listo para ser anfitrión de la principal cita deportiva del planeta. "Sí, podemos", aseguraba el ex mandatario hace siete años durante la histórica jornada en Copenhague en que derramó lágrimas de emoción después de que el COI optara por Río para 2016 en lugar de la Chicago de Barack Obama, de Madrid y de Tokio.

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