Iglesia
Miércoles 05 de Octubre de 2016

Juan Viroche, el cura tucumano que apareció ahorcado se había enfrentado con el narcotráfico

En su última interacción en Facebook, el parroco habló de inseguridad y drogas en las localidades del interior tucumano. Tuvo que enrejar la parroquia y fue robado tres veces

La muerte del cura Juan Viroche sacudió al país por el contexto de su vida diaria. Asiduo denunciante del avance de las drogas en las localidades de la provincia de Tucumán, hacía poco menos de un mes había publicado una extensa denuncia en su cuenta personal de Facebook. Sus allegados afirmaron que había pedido el traslado a otra localidad a causa de las amenazas que recibió.

En el posteo, Viroche recordaba una misa que dio al aire libre en noviembre del año pasado en la comuna de Delfín Gallo, a diez kilómetros de San Miguel de Tucumán, pidiendo por un pueblo sin drogas ni robos. En la cita, advertía "tiempos difíciles" y que "la cosa no se iba a solucionar como por arte de magia ni milagrosamente". "Pocos escucharon, y hasta hubo burlas e ironías", detalló.

En el mismo texto, el cura denunció que la inseguridad y la venta de drogas siguió creciendo y que las soluciones no se hicieron presentes porque "el interior, muchas veces, sólo sirve para tiempo de elecciones".

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"Constantemente hay robos de motos, celulares y más venta de drogas. Ojalá la realidad cambie, pero que cambie para bien. No soy profeta de calamidades, pero esto está poniéndose muy feo", sentenció, y agregó que él podía "dar la cara y exponerse, pero lamentablemente quienes pueden hacer algo miran para otro lado".

En enero pasado, Viroche denunció que le habían robado tres veces en tres años, y que dudaba de que se tratara de simples robos. "Seguro que hay personas que no les agrada lo que se viene haciendo desde la parroquia y en varias capillas, no les agrada que se levante la voz", afirmó, y añadió: "Vamos a seguir trabajando a pesar de todo el dolor y la tristeza que pueda golpearnos" comentó en esa oportunidad.

Además, por los robos que sufrió el año pasado, resolvió enrejar la iglesia, responsabilizando del hecho al avance del narcotráfico que "corrompía" a adolescentes y jóvenes de la zona. Hacía poco más de un mes había cumplido 47 años.


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