La ciudad
Domingo 14 de Agosto de 2016

Juan David Nasio: "En todo tiempo y lugar, los sufrimientos están ligados al amor"

El rosarino referente del psicoanálisis a nivel mundial no duda en la vigencia de su vínculo con la ciudad en la que nació.

Juan David Nasio | Bío | Médico psiquiatra, psicoanalista y discípulo del mítico Jacques Lacan, el rosarino lleva medio siglo radicado en París donde desarrolló casi la toda su carrera. Fue durante 30 años docente de La Sorbona y fundó en los 80 los Seminarios Psicoanalíticos de París. Escribió 33 libros que fueron traducidos a 13 idiomas.

Se recibió de médico en Buenos Aires y pasó más de la mitad de su vida en París, sin embargo, el psiquiatra y referente del psicoanálisis a nivel mundial Juan David Nasio no duda en la vigencia de su vínculo con la ciudad en la que nació. "Soy Rosario, porque soy mi pasado y de mi pasado son fundamentalmente los diez primeros años de mi vida, que pasé en la ciudad y donde se hizo el fundamento de mi ser", dijo ayer a LaCapital, a sólo 48 horas de volver a su ciudad natal para recibir el título de Doctor Honoris Causa que le dará la Universidad Nacional de Rosario (UNR) el miércoles (ver aparte). Una distinción que, admitió, lo conmueve no sólo por ser la casa donde estudió su padre, sino porque significa que "un reconocimiento a mi propio trabajo". Discípulo de Jaques Lacan —aunque admite diferenciarse del maestro focalizándose más "en las potencialidades creativas del ser humano que en las fallas"— y autor de una treintena de libros, continúa atendiendo en su consultorio a quienes llegan con algún padecimiento. "En todo tiempo y lugar, los sufrimientos de los seres humanos están ligados fundamentalmente al amor", dice al afirmar que eso no cambió a lo largo de los años de escucha psicoanalítica, y agrega: "El hombre sufre por ser mal amado, por ser humillado y por ser abandonado".

—¿Tiene un valor especial un premio de la universidad pública de su ciudad natal?

—Claro que sí, porque no es la universidad en la estudié, pero sí donde estudió medicina mi padre. Haber sido declarado ciudadano ilustre fue un inmenso honor, ahora que la UNR reconozca mi trabajo y mi obra intelectual, me emociona inmensamente. No es lo mismo que lo haga la Universidad de México que la de la ciudad donde nací, porque mis primeros diez años de vida fueron en Rosario.

—Sin embargo, lleva casi medio siglo en París. ¿Se siente aún vinculado a Rosario?

—Yo soy Rosario, porque es mi pasado y yo soy mi pasado; y de mi pasado soy sobre todo los diez primeros años de mi vida, donde se hizo el fundamento de mi ser.

—Escribió más de 30 libros: sobre el amor y el desamor, la psicosis, la histeria, los jóvenes; pero en su último libro editado en el país reflexiona sobre el psicoanálisis y el arte. ¿Cómo llega hasta ahí y por qué?

—Me interesa entender cómo un artista se inspira, produce y crea. ¿Qué es crear? Crear es combinar de una manera nueva cosas ancianas, nunca es producir algo total y absolutamente nuevo. Todo ser que crea retoma lo viejo bajo una forma inédita e innovadora. Eso siempre me apasionó, además del modo en que un artista, como puede ser un cantante lírico o bailarín, produce algo novedoso que provoca y conmueve al espectador. Hay tres eslabones: el creador que se inspira, la obra y el espectador emocionado. Si bien el acto creador sigue siendo un misterio impenetrable, así como lo son el amor y el odio, ésta es una manera de poder pensar el acto creativo.

—¿Cómo llega a elegir para esta reflexión a personajes como la cantante María Callas y el pintor suizo-francés Félix Vallotton?

—María Callas, no sólo por ser una cantante excepcional y rara en la historia, sino además por ser una tragediana, una actriz maravillosa, que cantaba y representaba sobre el escenario con voz única. Sobre Vallotton, el Gran Palais de París me había encargado hacer un libro sobre él para una exposición, y escribí sobre su inconsciente, y para ocuparme de él apliqué el mismo método que con un paciente. Así como con un paciente observo sus expresiones no verbales, lo escucho, me cuenta su historia, le miro la cara y tengo emociones; con Vallotton me senté delante de sus cuadros, leí un diario que dejó escrito y traté de sentir y vivir las mismas emociones puedo vivir frente a un paciente, y a partir de eso pude pensar todo lo que él pudo haber experimentado en su vida de creador.

—Más allá de la academia y la escritura, sigue haciendo clínica y siempre dice que para pasar por la experiencia del psicoanálisis es necesario que haya un ser que sufra. A lo largo de su experiencia en el consultorio, ¿por qué sufre el hombre y la mujer contemporáneos, han cambiado en estos años?

—El sufrimiento es siempre el mismo, y es el mismo en la Argentina, en Francia o en Australia, porque los sufrimientos del ser humano están está ligados fundamentalmente al amor. El sufrimiento de perder a quien queremos, de no ser reconocidos o no sentirnos amados, sea en la pareja, el trabajo o en cualquier esfuerzo que hacemos. El hombre sufre por ser mal amado, por ser humillado y por ser abandonado, y eso es válido ahora, en 1820 y en la corte de los faraones egipcios.

—A lo largo de su carrera, siempre se lo ligó a su maestro Jacques Lacan, ¿cómo se despega para hacer su propio camino de una figura tan central para el psicoanálisis?

—No hay alejamiento, porque Lacan es parte de mi formación y de lo que soy hoy; gracias a él aprendí el rigor de la teoría y fue un maestro excepcional. Pero sin buscarlo, y sin voluntad de originalidad, aparecieron proyectos propios donde me doy cuenta de un aspecto que marca diferencia. Lacan ponía el acento en las fallas del ser humano, que son totalmente evidentes, y yo lo hago en las potencialidades creativas del ser humano. Es algo que constato sin buscarlo, aparece y me doy cuenta mirando retroactivamente, que ese es el hilo rojo que atraviesa todos mis libros y mi trabajo.

—En 50 años de práctica no sólo defiende la vigencia del psicoanálisis, sino que además afirma que "El psicoanálisis cura", el título de su próximo libro.

—He ayudado con la práctica a muchos pacientes, que me reconocen, me agradecen y me escriben, y me siento orgulloso de aún hoy acompañarlos y seguir recibiendo pacientes. Así me doy cuenta que lo que hago, como en el caso de otros analistas, es eficaz. Y por eso lo exclamo en mi próximo libro: "¡Sí, el psicoanálisis cura!".

Un referente que vuelve para recibir el Honoris Causa

Está acostumbrado a las distinciones. Recibió la Legión de Honor y la Orden de Mérito del gobierno de Francia, la Universidad de Buenos Aires (UBA) le entregó la distinción Doctor Honoris Causa y es visitante distinguido por donde pasa. Pero esta vez, Juan David Nasio vendrá a su ciudad natal, Rosario, para recibir de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) otro título de Doctor Honoris Causa y pasar a ser parte honoraria de la alta casa de estudios.

La ceremonia tendrá como marco el imponente edificio del Espacio Cultural Universitario (ECU), en San Martín 750, y se llevará adelante el miércoles, a las 18. Quienes quieran participar de la conferencia magistral que el propio Nasio dará luego sobre "¿Cómo trabaja un psicoanalista en 2016?", y que servirá de antesala al Congreso Internacional de Psicoanálisis de la Facultad de Psicología en octubre, deberán inscribirse a través del correo electrónico conferencianasio@gmail.com, o bien comunicarse al teléfono 480-8523.

Si bien su trayecto profesional transcurrió lejos de Rosario, nació en la ciudad en 1942. Estudió medicina en la UBA y se especializó en psiquiatría en el Hospital Evita de Lanús. Ya en 1969 se trasladó a Francia, donde entró en contacto con Jacques Lacan y asistió a sus seminarios, revisó la traducción al español de los Escritos; y a tres años de haber llegado fue designado docente de la Universidad París VII, La Sorbona.

A partir de 1978 dirigió un seminario en el marco de la Escuela Freudiana de París y, tras su disolución, fundó ya en los años 80 los Seminarios Psicoanalíticos de París. Prolífico autor, escribió más de treinta libros traducidos a trece idiomas, entre los que se encuentran "El dolor de la histeria", "¿Cómo trabaja un psicoanalista?","¿Cómo actuar con un adolescente difícil?" y el último editado en la Argentina "Arte y psicoanálisis".

Multipremiado, recibió la Legión de Honor en 1999 y la Orden del Mérito en 2004; en 2001, Rosario lo declaró ciudadano ilustre.

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