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Sábado 30 de Noviembre de 2013

Jóvenes de pueblos originarios generan una mayor inclusión en la Universidad

Unos 50 alumnos de la UNR pertenecen a comunidades ancestrales. Buscan mayor participación y repensar la educación

Estamos organizando en Rosario un congreso de Pueblos Originarios y Educación Superior, para generar un espacio donde analizar los desafíos que tenemos en la Universidad los miembros de las comunidades ancestrales", anticipa Pablo Arjona, estudiante avanzado de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y de origen kolla. El encuentro es parte de una serie de proyectos, cátedras e iniciativas destinadas a incluir a las comunidades de pueblos originarios en la vida universitaria.

"Según el último censo realizado en la universidad pública local somos unos 50 miembros de comunidades de distintos territorios de la Argentina los que estamos estudiando aquí. En la UNR formamos parte del Programa Intercultural para Estudiantes de Pueblos Originarios, un espacio que nosotros mismos coordinamos", señala el joven de 28 años y de Tilián, Jujuy.

"En todo el país hay hermanos en distintas facultades y queremos generar un debate sobre las temáticas de nuestras comunidades a un nivel académico", dice y remarca: "Es un desafío tener proyectos para construir programas con políticas que comprendan nuestras problemáticas".

Explica que les preocupa "la accesibilidad a la educación superior, acercar esa educación a las comunidades, llegar con información y ayuda económica. Hay que romper el mito de la universidad para pocos y cerrada para nuestra gente. Debemos releer y discutir los contenidos que adquirimos, analizar cómo responden a las necesidades y a la situación de las comunidades, qué tipo de educación nos brindan".

"Además del congreso programado para mayo de 2014, haremos a un encuentro de estudiantes de pueblos originarios, convocatoria iniciada en 2012, en Chaco", comenta.

El programa Intercultural para Pueblos Originarios es coordinado por Pablo Arjona, depende de la Secretaría de Relaciones Estudiantiles a cargo de Gervasio Solari y tiene la asesoría académica de la licenciada en historia Claudia Gotta.

Cátedra abierta. Años atrás, en 2008, estudiantes, graduados y docente de la UNR realizaron investigaciones referidas a "la territorialidad y cosmovisión de naciones ancestrales y la desterritorialización que impuso la conformación del Estado argentino", entre otros temas relacionados con la identidad originaria. La presencia en jóvenes de las comunidades ayudó a superar la llamada frontera de las mediaciones. "Se debe situar a los pueblos originarios en el marco de una presencia actual y protagonistas de una nueva concepción de la política, porque desde la historia y la antropología ya les cabe un lugar, aunque a veces les sea negado", opina Claudia Gotta, profesora que coordina la cátedra libre "Saberes, creencias y luchas de los Pueblos Originarios" en Ciencia Política. Además, es directora de los proyectos investigativos y coordinadora del Programa Intercultural. En tanto, la cátedra funciona con un Consejo Asesor de Pueblos Originarios y la presidencia honoraria de Osvaldo Bayer.

Becas. En 2011, a las becas que entrega la UNR, se le agregó un beneficio destinado a estudiantes de las comunidades. El plan de ayuda "se instrumentó desde el trabajo de la Cátedra Abierta, el Instituto de Pueblos Aborígenes Santafesinos (Ipas) y la Secretaría Estudiantil de la Universidad. La coordinación de la ayuda la realiza el mismo Programa Intercultural", detalla Arjona.

"La becas son recibidas por 28 estudiantes y estamos trabajando para ampliarlas a otros aspirantes", agrega. En el relevamiento realizado por la Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias de la Nación y la Secretaría de la UNR, señaló que son más de 50 los estudiantes originarios.

"Trabajamos para promocionar las becas en las comunidades de Rosario y en pueblos del interior donde tenemos contacto", remarca. Para acceder al beneficio se requiere el aval de una comunidad originaria que reconozca la pertenencia del estudiante a la organización. La beca es de mil pesos mensuales se destina a transporte, apuntes, alimentación", señala.

También se instrumenta un acompañamiento académico pedagógico y sociocultural a cargo de docentes y estudiantes avanzados, para asistir a los jóvenes "en trámites, inscripción, cursados y el desenvolvimiento de la vida universitaria".

"No se trata de repartir becas y nada más. Se busca que el estudiante genere un proyecto respaldado por su facultad, en beneficio de su comunidad y que aporte a la universidad, como una devolución".

En tanto, Dante Zelaya, nacido en La Quiaca y estudiante avanzado de psicología, sostiene que "mediante el proyecto nos reconocemos, tras identificarnos. Nos conocemos pero nos sabemos distintos. La pluriculturalidad del programa nos permite hablar con otras personas y eso es una posibilidad de liberación que nos da un arsenal de respuestas para distintos problemas".

"En el 2º año de Psicología, con el libro «De Sarmiento a los Simpson», estudiamos esa política de homogeneización de 1850 con la cuestión de civilización o barbarie. Y hay una frase de Nietzsche, para quien «la verdadera barbarie es la homogeneidad de la cultura»". Ante ese recorte cultural, Dante resalta: "Las culturas de los pueblos originarios tienen una cosmovisión distinta".

El buen vivir. Por otra parte, la Secretaría de Extensión de la UNR seleccionó proyectos presentados por estudiantes en el marco del Programa de Extensión Integrando que se lanzó en agosto último. Así fue seleccionado y financiado, entre otros, "El buen vivir y la Universidad: un nuevo camino hacia la inclusión social", coordinado por José Octavio (ver aparte), y dirigido por Claudia Gotta."Es un trabajo colectivo, nos unen raíces y buscamos preservar la identidad ante el cambio de vida y cultura", explica Arjona. "No es sólo conseguir una beca, creamos un lugar de encuentro, difusión, concientización y proyección de nuestra cultura y saberes, pero también de devolución a las comunidades", sostiene al respecto.

"Llegué a Rosario en 2004, terminé la secundaria en San Salvador de Jujuy y mi familia me apoyó para llegar al nivel universitario. Fui el primero en acceder, ya que mi padre y mi abuelo, como tantos de mi comunidad, no pudieron estudiar".

"Averigüé sobre Ciencia Política y una familia amiga me ubicó en una residencia. Me adapté a vivir solo y me involucré más en la cuestión indígena. Siempre me interesó la política y en la escuela Normal participé en el centro estudiantil. En cuarto año de la facultad descurbrí que debía estudiar y accionar en política para reivindicar los derechos de los pueblos originarios".

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