Policiales
Jueves 02 de Junio de 2016

Jorge Bedouret: "Estuve al borde de irme para siempre"

El abogado dijo que le parece difícil que le hayan pegado siete tiros para robarle el celular. Y que el tirador tenía una capucha porque llovía.

Al sentir el primer tiro pegándole a la altura del gluteo izquierdo el abogado Jorge Bedouret, relata él mismo, estaba buscando el teléfono móvil adentro de su camioneta Ford Ranger. Acababa de bajarse al costado de un motel de frente anaranjado en Las Carolinas, sobre la ruta 18, para encontrarse con un hombre que le había pedido que lo asesorara, supuesto prófugo de un homicidio que no había cometido. El falso cliente no respondió a su saludo. En cambio le mostró un arma reglamentaria y le ordenó que le entregara el teléfono, pero cuando el penalista estiró la mano para agarrarlo escuchó el repicar los disparos. Pudo darle arranque a la pickup con el llavero manchado con la sangre que le caía del antebrazo herido y consiguió salir hacia la ruta.

"Fue durísima la situación, nunca me había entrado un plomo en el cuerpo y me escapé por un pase mágico", dice Bedouret, sobre su vivencia del sábado al mediodía. "Subí a la camioneta, aceleré, me puse a reír y a llorar en el camino. Aunque parezca mentira sentía alegría. Estuve al borde de irme para siempre, pero me habían cagado a tiros y me iba manejando".

Según contó ayer, cuando le daban de alta en el Sanatorio Mapaci, fueron cuatro tiros en la pierna izquierda, uno en la falange del dedo meñique y otro en el brazo. "La suerte es que ningún balazo tocó una arteria ni un hueso".

Llamadas. La historia de este incidente que tiene a los abogados del foro penal en palpable estado de sobresalto empezó el jueves a la noche cuando Bedouret recibió en su estudio la visita de un hombre que, según dice, dio una identidad inventada. "Dio el nombre de un hermano que estaba prófugo por un homicidio, quería presentarse y necesitaba mis servicios. Después me llamó la que decía ser la madre. El viernes los llamados se repitieron. A los números los tengo a todos".

El sábado lo volvieron a contactar y definieron un lugar para verse. "Yo no desconfiaba, es habitual salir a asistir a alguien que te llama, cuando iba llegando le fui cambiando el lugar, como mínima precaución".

El lugar de encuentro fue a 10 kilómetros de una estación de servicios Shell, a la salida de la ruta 18, sobre un camino de ripio al lado de un motel. "Me bajé de cuerpito gentil y abracé al tipo que supuestamente me requería. El hermano que había venido al estudio no estaba. Quiso subir por la puerta del acompañante que yo tenía trabada. Lo saludé, no me dijo nada, sacó un arma, me apuntó. Me dijo: «Dame el celular». Abrí la puerta de la camioneta para buscarlo y me metió un tiro en el glúteo izquierdo. Le dije «No me tires de nuevo». El tipo ahí me vuelve a disparar dos tiros más. Yo me subo a la camioneta, trabo las puertas, agarro las llaves que se me patinaban por la sangre, tardé unos diez segundos en ponerla en marcha y me fui".

—¿Le tiraron a matar?

_ No puedo responder eso. Me parece difícil que me dispararan así para robarme el celular. Creo que en algún momento el arma se le trabó, dijo tras vacilar.

EM_DASH¿Podría reconocer al tirador?

_Llovía fuerte y el tipo tenía una capucha puesta. Tengo la imagen de su estatura y de su color de piel. Sí reconocería al que fue al estudio.

El caso lo investiga el fiscal Miguel Moreno de la Unidad de Homicidios Dolosos de Rosario.

El abogado baleado, que tiene 40 años de ejercicio profesional en los tribunales locales, asegura no saber de dónde vino el ataque. "No sospecho de nadie".

El atentado a tiros se concretó a una semana de que Bedouret anunciara que dejaba de representar a Ariel Máximo "Guille" Cantero, líder detenido de Los Monos, en alguno de los diversos trámites penales que tiene en curso. En los corredores de Tribunales esa circunstancia y lo que le pasó circuló como un rumor ardiente en el inicio de esta semana.

—¿Esta desvinculación suya de Guille Cantero puede tener que ver con lo que le pasó?

—Yo creo que no.

Comentarios