El Mundo
Miércoles 16 de Noviembre de 2016

Italia: recta final para definir si se valida la reforma constitucional

El 4 de diciembre se hará el referéndum sobre la ley aprobada por el Parlamento. En Rosario y el resto del país ya se puede votar por correo.

La reforma constitucional que impulsa en Italia el premier Matteo Renzi entró en su fase definitoria. En Italia el referéndum que aprobará o rechazará la reforma se hará el 4 de diciembre, pero en el Exterior se vota por anticipado. En Rosario y el resto del país, los sobres con los materiales para votar en la consulta constitucional ya están llegando a los domicilios de los ciudadanos italianos. El material enviado contiene un instructivo bilingüe y los documentos necesarios.

La reforma, llamada "Renzi-Boschi" por el premier y su ministra María Elena Boschi, fue aprobada por el Parlamento en abril pasado. Para su definitiva validación falta el voto popular. El objetivo de la iniciativa es "la superación del bicameralismo paritario", es decir, de las dos Cámaras con poderes idénticos en el Parlamento. El Senado pierde sus principales poderes y queda reducido a una Cámara de representación regional, formada por alcaldes y representantes regionales. Su poder "paritario" con Diputados se limitará a casos determinados. En lugar de los actuales 315 senadores, sólo habrá 100, y de dedicación "part time", dado que serán funcionarios políticos de nivel local y regional. Claro que esto implicará perder las seis bancas que hoy tienen asignados los italianos en el mundo, y que sólo serán representados por los 12 diputados ya asignados.

El modelo del Senado como Cámara de poderes limitados está vigente en gran parte de Europa: Alemania, Francia, España y Gran Bretaña lo siguen. La Cámara de Diputados queda como único órgano de control sobre la obra del Ejecutivo, así como único depositario de la "confianza", es decir el poder de ratificar o deponer a un gobierno. Hoy ese poder es compartido con el Senado. También se introducen algunas modificaciones en el mecanismo de elección del presidente de la República y de los jueces de la Corte Constitucional. Otro punto clave es la eliminación de las provincias, 107 actualmente, las que producen una carga burocrática importante pese a tener poderes de gestión casi inexistentes.

El referéndum constitucional será la primera prueba electoral de importancia para Renzi a nivel nacional, ya que llegó al poder en febrero de 2014 por un acuerdo parlamentario, pero nunca pudo revalidar el cargo con el voto. Políticamente, si bien el premier continúa al frente de las encuestas de opinión y conocimiento, las derrotas sufridas por su Partido Democrático (PD) en las elecciones municipales de mayo pasado en ciudades clave como Roma y Torino abrieron dudas sobre el referéndum. Los sondeos dan un panorama muy difícil para el "Sí". Según diversos estudios de opinión publicados entre el 27 de octubre y el 6 de noviembre por nueve institutos, los electores a favor del "No" son entre el 50,6 por ciento y 55,2 por ciento. Los favorables a la reforma suman entre 44,8 por ciento y 49,6 por ciento. Así las cosas, el voto de los italianos en el exterior se vuelve decisivo. De allí que al Colegio Electoral del Exterior de pronto se le esté dando una atención mucho mayor a la habitual. Se calcula que casi 500.000 ciudadanos podrían votar desde Sudamérica. En Argentina los empadronados son casi 600.000. A diferencia de consultas anteriores, esta no necesitará llegar a un quórum, sino que se dirimirá por mayoría simple de los votos.

Como objetivo político, la nueva norma constitucional busca acabar con la inestabilidad crónica e histórica de Italia, atribuido en gran medida al "bicameralismo perfecto". Italia tuvo 63 gobiernos en los últimos 70 años. Renzi tiene además una fuerte oposición dentro de su propio PD, donde la minoría que responde al ex líder Bersani y otras figuras, como Massimo D'Alema, se ha posicionado contra la iniciativa. La reforma Renzi-Boschi se suma a la reforma electoral del año pasado, que bonifica al partido que obtenga más del 40 por ciento de votos con el 55 por ciento de las bancas para facilitar la formación de gobierno. El próximo primer ministro podría gobernar con una mayoría mucho más holgada que sus predecesores y evitar el temido voto de desconfianza del Senado.

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