Policiales
Martes 23 de Agosto de 2016

Irrumpen en una casa, atan a una anciana y roban fuerte suma

A punta de cuchillo, se llevaron 1.100 dólares y 20 mil pesos, además de artículos electrónicos y valijas con ropa. Ocurrió el domingo a la mañana.

En sus 91 años Beatriz jamás había padecido un despertar tan angustiante y violento como el del domingo último, cuando dos ladrones ingresaron a su casa de Colón al 1700, la amordazaron y ataron a un sillón. Sin dejar de amenazarla con un cuchillo, los delincuentes la despojaron 1.100 dólares y 20.000 pesos, un televisor LED de 32 pulgadas, una notebook, una cámara de foto y dos valijas repletas de ropa de su hijo, que vive con ella pero circunstancialmente no estaba en el hogar. "Estaba esperando que le pegaran el puntazo, porque pensaba que la iban a matar" relató muy preocupado el hombre.

Es el macrocentro de Rosario, frente al Politécnico y a pasos de la tradicional avenida Pellegrini. La vivienda de Beatriz está en Colón 1721, en un barrio donde ella pasó más de 40 años. Un inmueble de planta baja con puerta de ingreso al frente y dos ventanales. Los lanzados ladrones irrumpieron allí el domingo a plena luz de un día soleado, temprano, cerca de las 8.30.

Violentos. A sus 91 años Beatriz no podía más que estar acostada a esa hora, más aún sabiendo que su hijo había salido. Pero el estruendo de los vidrios rotos la sacó del reposo. Se levantó, caminó hasta la cocina y allí fue sorprendida por dos maleantes jóvenes EM_DASHno más de 20 añosEM_DASH según describió después.

Tras violentar y forzar una puerta de chapa con vidrios, los intrusos ingresaron a la casa, amenazaron a la mujer con un cuchillo que sacaron de un cajón de los utensilios y, luego de imaginar que podría representar un amenaza a sus intenciones, la ataron y amordazaron de pies y manos con sábanas a un sillón. Por si fuera poco, le taparon la boca.

Después se dedicaron a destrozar y revolver cada dependencia. Según contó Ricardo Vacca, hijo de la víctima, los ladrones no golpearon a su madre, pero fueron muy violentos.

"Ella me dijo que estaba esperando que le pegaran el puntazo, pensaba que la iban a matar" relató sobre la sensación que sintió su madre. "La trataban de usted, pero fueron bastante agresivos", remarcó el hombre.

Para impedir la comunicación con el exterior y realizar su tarea delictiva con tranquilidad, los hampones cortaron el cable del teléfono fijo y destrozaron contra el piso otro aparato inalámbrico. "No dejaron nada sin revolver. Rompieron todo: cajones, roperos, armarios, un desastre de cosas tiradas", recordó visiblemente indignado por la situación.

"Como seguramente uno de ellos se lastimó con los vidrios de la puerta, era un enchastre de sangre por todos lados, paredes, sillas", añadió Ricardo mientras mostraba a LaCapital el recorrido que hicieron los maleantes desde el patio.

Y sobre el perfil de los ladrones y los indicios del hecho, pudo aventurar que no llevaron ni armas ni herramientas. "No tenía nada. La puerta la rompieron con elementos que hay en la parrilla, la palita, el atizador. Tal vez entraron por el frente o una casa lindera. No lo sé, lo que pueda suponer lo voy a decir donde corresponda".

Hora y media. Lo concreto es que según el cálculo de Beatriz, los ladrones estuvieron cerca de una hora y media recorriendo la casa en busca de objetos de valor. Entre otros elementos, se llevaron 1.100 dólares y unos 22.000 pesos, un flamante televisor LED de 32 pulgadas, una notebook, una cámara de fotos digital y casi toda la ropa de Ricardo.

Junto a la billetera de la víctima con su carné de jubilada y la documentación personal, los ladrones cargaron todo en dos valijas y salieron con las llaves de la víctima por la misma puerta de calle, a sólo 20 metros de la ya entonces transitada avenida Pellegrini.

A las 10.30 aproximadamente llegó Ricardo a la casa. "Puse las llaves para abrir y la encontré sin el cerrojo. Pensé que yo me había olvidado de cerrar, pero ahí caí en la cuenta que podría haber pasado algo. Cuando entré mi madre se había logrado soltar las manos, pero esto era un desastre".

Sobre el grado de impunidad y soltura de los delincuentes en ese horario, día y la zona, el hombre recordó que "se fueron por la puerta de calle, a las 10 de la mañana de un domingo y nadie vio nada. Con lo que cargaban no pudieron haberse ido en colectivo", deslizó respecto a la presencia de cómplices o un vehículo de apoyo.

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