Escenario
Domingo 20 de Noviembre de 2016

Irreverencias sobre un clásico

El espacio bravo repuso "Horacio, amigo de Hamlet", con texto y dirección de Matías Martínez

Seguramente quien advierta una nueva puesta en escena de un clásico de la envergadura de "Hamlet" vaya, ciego, en busca de su frase más famosa. Aunque aquí el público no sólo no hallará el clímax impuesto por la famosísima cláusula "ser o no ser", calavera en mano, sino que se encontrará con otro personaje y con una historia basada en el clásico de William Shakespeare pero más amena y potable. Así sube a escena "Horacio, amigo de Hamlet", un unipersonal del actor Miguel Bosco que retoma un antiguo texto y lo lleva a una más elevada expresión gracias a la experiencia recolectada en años de trabajo y a la explícita necesidad de actuar. La obra sigue hasta el viernes en el Espacio Bravo, escrita y dirigida por Matías Martínez.

   La obra tiene por autor al mismo Martínez, quien, entre 1998 y 1999, tuvo la intención de parodiar las solemnes versiones de esa época. Luego, para su estreno, en 2005, el texto ya tenía una reescritura. Mientras tanto, para la actual versión sólo se hicieron retoques estéticos.

   El planteo de un monólogo no está solamente atado a una elección escénica sino casi natural: Horacio es el único sobreviviente de la tragedia y por lo tanto tiene la hegemonía absoluta del relato. Su voz se alza por encima de los muertos y no necesariamente se ajusta ni a la verdad ni a los hechos ocurridos.

   Es allí donde el texto encuentra la grieta por la que se cuela la imaginación y la posibilidad concreta de recrear la prosa shakesperiana, y manipularla hasta convertirla en un bocado para recién iniciados. Es decir, es allí cuando "Horacio" retoma su público, el pueblo (como en la vida real del dramaturgo inglés), y aparta a los eruditos y sabelotodos.

   De todos modos cabría preguntarse el por qué de esta reposición. Y la respuesta es simple: para actuar. El propio actor fue quien propuso devolver a su personaje a escena y los resultados están a la vista. Bosco se ha transformado en un intérprete maduro, sólido y se hecha encima, ahora quizás con más holgura, el espectáculo sobre sus espaldas.

   Esta nueva puesta cuenta con la colaboración de Paola Fernández, responsable por la construcción de los objetos escénicos y de Martín Fumiato en la confección de los telones. Fuertes marcas para una obra que se desarrolla adentro y afuera del mítico castilllo de Elsinor.

   En síntesis, "Horacio, amigo de Hamlet" se presenta como una versión socarrona e irreverente del clásico literario y teatral, de estética precaria pero efectiva, con un texto original, con la intención puesta en popularizar la obra de Shakespeare y con la premisa de darle rienda suelta al placer de actuar.

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