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Domingo 17 de Enero de 2010

¿Sabe cómo se arregla esto?

Uno se topa con la pregunta cada día y más de lo que quisiera. No importa si nadie les pregunta a quienes la formulan, ellos tienen la imperiosa necesidad de expresarla y obligan (de ahí su costado fascista) a escuchar tanto el interrogante como la respuesta.

Uno se topa con la pregunta cada día y más de lo que quisiera. No importa si nadie les pregunta a quienes la formulan, ellos tienen la imperiosa necesidad de expresarla y obligan (de ahí su costado fascista) a escuchar tanto el interrogante como la respuesta.

Hay quienes dicen que más vale no discutir, no entrar en el juego del provocador o que "mejor" contar hasta diez. Pero a mí no me sale, no puedo: se me hace difícil, imposible. Aunque lo intento, juro que lo intento.

¿A usted no le pasa esto de que alguien sin decir "agua va" le estampe una opinión, sobre algo o alguien, cargada de intolerancia y deba escucharlo? Y si le pasa, ¿cómo hace para callarse, para no tener una gastritis, ganas de correr lejos... lejos de aquí, cómo puede soportarlo?

A ver si me hago entender. Acá va la primera situación que viví por estos días (hay más, pero sólo mencionaré tres por respeto a su tiempo, señor lector).

—¿Dónde la llevo?

—A Sarmiento y Santa Fe, por favor.

—¿Dónde? Imposible doña... están esos negros desde hace dos días cortando la calle y no se puede pasar....

El taxista, una ternurita de persona y un fiel ciudadano de Rosario, refería a las familias nucleadas en la Corriente Clasista y Combativa (CCC) apostadas frente a la sede local del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que exigían puestos de trabajo; un viejo reclamo. Al hombre no le sorprendió mi silencio ni mi insistencia y siguió con su concienzudo análisis social.

—Inténtelo, vaya lo más cerca posible, señor...

—...vagos de mierda, ¿sabe cómo soluciono esto yo en dos segundos, no? Palo y a la bolsa, viejo, que vayan a laburar... negros tilingos....

Empiezo mi conteo: 1, 2, 3, 4.... pero cuando escucho "bala hay que meterles a estos..." llego al límite, me broto y le pido que me deje bajar. Le digo que no tolero más sus comentarios y comienzo a buscar dinero para pagarle el breve viaje. El tipo para, refunfuña (creo que me dice de todo menos "linda") y me voy a trabajar, caminando, acalorada y cargada de bronca.

Otra más. Celebrábamos esta semana el cumpleaños de una amiga cuando me vuelvo a cruzar con la pregunta. "¿Sabés cómo se arregla esto? Hay que darle paco a todos los negros, barajar y dar de nuevo... Porque uno les da trabajo y no quieren laburar y encima...".

No sé por qué comencé otra vez con esa imbécil estrategia de contar unidad por unidad y en silencio porque no llegué ni al 9 (y aclaro que esta vez tardé más en reaccionar que con el taxista porque, a pesar de todo, a esta persona la estimo). El tema es que él, quien fue mi compañero en el secundario, no sin sorna se explayó en su teoría. De los "negros" pasó a los "privilegiados y vagos docentes " y después viró a las mujeres que "tienen hijos para recibir el subsidio" (en referencia a la Asignación Universal por Hijo).

Y se pudrió todo. Fue imposible elevar el nivel de discusión política el resto de la noche, por su parte y por la mía. Una pena.

Tercera y final.

El viernes me piden que escriba sobre una pelea que se dio entre adolescentes en el natatorio municipal Deliot ubicado en el sudoeste de la ciudad. Las autoridades deciden cerrar la pileta por un día y reunirse para ver qué medidas tomarán tras un episodio desagradable para todos. Una funcionaria me dice que desde el municipio están "preocupados" y que la voluntad no es cerrar el complejo ni dejar sin esparcimiento a los jóvenes de estos barrios ya que es el "único lugar de este tipo que tienen" (a lo que agregaría, único y "digno", lo que no es poco para un espacio público en vecindarios populosos de la periferia). La nota desliza en el título y en el cuerpo un "feroz" que no me parece apropiado y sobre el que me pregunto, al leer los comentarios que cuelgan en la web, si habrá abonado o no a tanta furia de los lectores.

 Ya en el primer comentario de quien firma como "jimmypage" (qué pena que se esconda tras una figura tan virtuosa como la del guitarrista de Led Zeppelin) comienzo a contar 1, 2, 3...

Escribe el lector:  "Qé se puede esperar de estos grones,que se reproducen como conejos, generaciones tras generaciones de vagos, violentos,ignorantes,promiscuos, adictos.Ese es el futuro de nustro país".

Sigo. Voy por 6 y 7 cuando me encuentro con la opinión de "serugasu" (si la del fan vernáculo del músico inglés no les pareció suficientemente conmovedora, prueben con esta). El sujeto (digo así porque no sé si es varón o mujer) no hace la pregunta de rigor pero supone que alguien lo consulta sobre el tema, pone primera y contesta con sentido práctico:

"Sencillo...se los marca y no se los deja entrar mas.Si tienen calor, que se refresquen lamiéndose entre ellos o q se comporten como seres humanos. 200 lacras peleándose.Increíble".  

Me frené acá, no llegué a 10 ni leí el resto de los comentarios. No pude, ni quise. Y apareció otra vez la pregunta, pero esta vez desde mí: ¿Sabe usted cómo se arregla esto? Digo "esto" de tanto discurso y parecer lleno de odio, abominación, fobia, rabia y desprecio. Ah..¿no sabe? Pruebe entonces de contar conmigo: 1, 2, 3...

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