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Domingo 23 de Marzo de 2008

¿Rebelión de los ricos o de pobres chacareros?

Cuando me pongo a escuchar o leer las opiniones sobre el aumento de las retenciones a la exportación de granos me asombran las versiones diametralmente opuestas que encuentro sobre este mismo hecho. ¿Cuál es la verdad? ¿La protesta de los productores rurales es la rebelión de los ricos...

Cuando me pongo a escuchar o leer las opiniones sobre el aumento de las retenciones a la exportación de granos me asombran las versiones diametralmente opuestas que encuentro sobre este mismo hecho. ¿Cuál es la verdad? ¿La protesta de los productores rurales es la rebelión de los ricos, de los oligarcas que no quieren pagar un aumento de impuestos, o es la lucha de pequeños chacareros que están cansados de que el Estado los empobrezca confiscándoles sus pequeños ingresos?

Creo que este conflicto desnuda una vez más que Argentina necesita urgentemente una reformulación del injusto sistema impositivo, que carga sobre los que menos tienen con un IVA del 21 por ciento que pagan ricos y pobres sin distinción. Un nuevo esquema tributario debería apuntar a que cada uno pague según su capacidad contributiva, como en cualquier país desarrollado.

Entonces, frente al conflicto del campo habría que hilar un poco más fino. El agropecuario no es un grupo homogéneo, entre ellos hay pequeños, medianos y grandes productores. Si bien es uno de los sectores más beneficiados por la recuperación económica y la política cambiaria de este gobierno, no por eso se puede presionar fiscalmente de la misma manera a un productor que tiene 50 o 100 hectáreas que a uno que posee mil o más.

Pero también es cierto que los productores agropecuarios están teniendo una renta extraordinaria producto del tipo de cambio alto (una política que por otro lado erosiona el salario real de los trabajadores) y de las cotizaciones record de los cereales, y no pueden resistirse a coparticipar esas ganancias con toda la sociedad.
Los productores dicen que “por cada dos camiones con soja, el Estado se lleva uno”, y eso es tan cierto como que de cada tres camiones de soja que se comercializan, uno se hace en negro. Sincerémonos, por favor.

Pero, ¿por qué el Estado presiona fiscalmente al sector agropecuario y no a otros que siguen gozando de eternos privilegios? ¿Si un empleado que gana 4 mil pesos paga impuesto a las ganancias, por qué las rentas financieras todavía están exentas de este tributo? ¿Por qué alguien que gana millones de pesos con la compra-venta de acciones o títulos públicos está libre de Ganancias? ¿Por qué los jueces de todo el país tampoco están obligados a pagar este impuesto como cualquier ciudadano del país? Con lo que se recaudaría por este concepto, seguramente se podría bajar el IVA beneficiando el consumo de los sectores más humildes.

Si el sistema impositivo argentino fuera justo, si los que más tienen fueran lo que más pagan, si se apuntara principalmente a los que especulan y no sólo a quienes trabajan, seguramente la protesta de los productores agropecuarios no tendría la virulencia que hoy tiene en las rutas argentinas.

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