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Domingo 30 de Marzo de 2008

¿Quién es hombre, quién es cerdo?

Y sí… yo no estoy menos confundida que el resto. Con toda esta revuelta del campo ya no sé quién es hombre y quién es cerdo, como diría George Orwell al final de su “Rebelión en la granja”.

Y sí… yo no estoy menos confundida que el resto. Con toda esta revuelta del campo ya no sé quién es hombre y quién es cerdo, como diría George Orwell al final de su “Rebelión en la granja”.

No entiendo por qué la presidenta nos alecciona “humildemente” con esto de las retenciones pero no aclara qué corno hará con el dinero retenido ni con el que retorna del exterior a Santa Cruz.

Tampoco sé por qué los ricachones del campo se apropiaron del cacerolazo y el piquete. No me refiero a los pequeños productores y peones, sino a los señores y señoras disfrazados con bombachas cool de marca campestre. Esos que se persignan ante cada iglesia pero no se les cae de la boca la palabra “negros” cuando ven durante días a familias enteras pidiendo pan y trabajo en la plaza San Martín.

¿Quién es hombre, quién es cerdo?

Me acuerdo que, en una oportunidad, una indignada señora de Fisherton se comunicó con la redacción de La Capital porque un sacerdote quería transformar arquitectónicamente la tradicional capilla del barrio en un horroroso templo futurista. “No conocen a qué empresa podemos llamar para que nos organice un piquete?”, preguntó brutalmente la dama. Estas caricaturas del reclamo social se acuerdan esta semana de la solidaridad y la reciben. Pero no se acercan ni mareadas al que tildan de “zurdito” porque grita por justicia ante el gatillo fácil o los crímenes de lesa humanidad de la dictadura.

¿Quién es hombre, quién es cerdo?

También me confunde que el ex presidente de España José María Aznar diga esta semana durante su disertación en el teatro El Círculo que es un liberal. ¿No es este Aznar el mismo que apoyó la invasión a Irak? Leí en el diario El País de Madrid una de sus más recientes y liberales frases: “El mundo está mucho mejor sin los talibanes y sin Sadam Husein”. Qué pena que no haya dicho nada en Rosario sobre lo bien que ahora se vive allí, cuando se sabe que al día de hoy son 90 mil los civiles iraquíes muertos (según recuentos independientes), 4 millones y medio de personas abandonaron sus casas, un 40% de la población está sumida en la pobreza extrema y el 70 % no goza de agua potable.

¿Quién es hombre, quién es cerdo?

Tampoco entiendo la imbecilidad de algunos grupos de izquierda. Ver la imagen ensangrentada de un compañero y fotógrafo de este diario tras la agresión con piedras y bombitas con pintura a la comitiva de Mario Vargas Llosa me enoja.

A estos jóvenes intolerantes, también a Luis D´Elía y por qué no a Aznar, les dedico estas palabras de un verdadero liberal como Voltaire, aunque se las pasen por el traste: “Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

También a ellos y a todos los que no lo conozcan aún, les transcribo el final de “Rebelión en la granja”. Aquí va.

“Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en la cara de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro”.

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