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Viernes 20 de Noviembre de 2009

¿Qué tal se vive en Rosario?

En el lapso de sólo una semana recibí la visita primero de familiares de España y luego de amigos venezolanos que actualmente viven en México, y recorriendo Rosario y hablando con ellos sobre la calidad de vida de esta ciudad confirmé una vez más que hay cosas que son relativas. Las percepciones, muy a menudo, cambian drásticamente dependiendo del cristal con el que se mira, de la ciudad, país o continente donde se vive…

En el lapso de sólo una semana recibí la visita primero de familiares de España y luego de amigos venezolanos que actualmente viven en México, y recorriendo Rosario y hablando con ellos sobre la calidad de vida de esta ciudad confirmé una vez más que hay cosas que son relativas. Las percepciones, muy a menudo, cambian drásticamente dependiendo del cristal con el que se mira, de la ciudad, país o continente donde se vive…

En un paseo en auto por Rosario mis parientes españoles quedaron estupefactos por el “caótico” tránsito de la ciudad. Automovilistas que no respetan a los peatones, que encaran la bocacalle a alta velocidad y que manejan de manera violenta, fueron algunas de las apreciaciones que escuché de boca de ellos. También se asombraron por la cantidad de chicos que limpian vidrios en las esquinas o que piden en las calles. “¿Y el Estado no hace nada? En España en un caso similar le quitarían la patria potestad a los padres y el Estado se haría cargo del cuidado y de la educación del menor”, señalaron. Y además apuntaron que salvo la zona céntrica y la costa central, veían en Rosario calles rotas, suciedad, deterioro urbano y muchísima pobreza…

Una semana después, armé un city tour similar pero con amigos venezolanos que viven en ciudad de México, y las opiniones que escuché sobre la misma ciudad, las mismas calles, el mismo tránsito… cambiaron radicalmente. “Acá en Rosario da gusto manejar, es una ciudad ordenada, no sabes lo que es ir en auto en México: embotellamientos permanentes, hay más coches que gente, encima la inseguridad y los secuestros es algo de todos los días, así que hay que moverse con muchísimo cuidado”, comentaron. Además, destacaron lo “limpia” y “ordenada” que veían a Rosario, la cantidad de parques y espacios públicos, lo “tranquilo” que son los limpiavidrios (“en México son muy violentos si no les das algo”, dicen). También resaltaron lo “segura” que se veía. Y no podían creer que mi hijo de diez años vaya sólo a la esquina a comprar algo en el almacén. “En México eso es imposible”, apuntaron.

Este lunes, ya sin visitas extranjeras, me quedé pensando sobre si finalmente Rosario es limpia o sucia, segura o insegura, ordenada o desordena, tranquila o salvaje… Y si bien puede haber datos objetivos para evaluar una respuesta, en algunos temas la percepción sin duda es relativa, hay que tener en cuenta las diferencias individuales y de contexto de las personas. Llevado al extremo, lo que para algunos puede ser el paraíso para otros es el infierno.

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