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Lunes 24 de Diciembre de 2007

¿Pensaste en ser Papá Noel?

“¡Feliz Navidad! ¡Jo, jo, jo!”. No hace falta que aclare a quién pertenece la entusiasta frase. La repitieron muchos papás Noel en estos días por el mundo y Rosario, obvio, no se privó de ellos...

“¡Feliz Navidad! ¡Jo, jo, jo!”. No hace falta que aclare a quién pertenece la entusiasta frase. La repitieron muchos papás Noel en estos días por el mundo y Rosario, obvio, no se privó de ellos.
   Con sus barrigas cerveceras y sus barbas pegoteadas por el verano vernáculo, el personaje se multiplicó en los comercios de la ciudad, shoppings y galerías del centro, tocando su campana con alborozo o sacándose fotos con los párvulos que se animaban a acercársele.
   Un trabajo temporario (de los que abundan en los tiempos que corren); una changa navideña. Si hasta en La Capital se publicó el domingo 11 de noviembre un aviso clasificado bajo el título: “¿Pensaste ser Papá Noel?”. El texto decía, “...que posea las características físicas del personaje (excluyente) y buena predisposición en el trato con niños... Excelente remuneración. Enviar CV sólo por email con foto al natural o caracterizado como el personaje a: buscopapanoel@hotmail.com”. Tal era la formalidad del aviso que, me supongo, habrá tenido su éxito.
   Pero además de estos señores que se ofrecen para realizar la labor enfundados en sus trajes bermellón y sus calcinantes botas, hay todo un batallón de cajeras de supermercados, mozos y empleados de negocios variopintos a los que se los hace trabajar como siempre (o bastantes horas más debido a la fecha) con un gorro de Papá Noel en la cabeza. Una empleada me confesó esta semana por lo bajo: “Si me lo saco, querida, me rajan”. Así de sencillo. A mí me suena entre opropio y película de terror. Es que no me imagino a taxistas, conductores de noticieros, el propio intendente, barrenderos o meretrices, trabajando a la vez con gorros rojos en la cabeza.
   Estos empleados no están celebrando el Día del Juego que organiza el municipio y tampoco son médicos seguidores de la filosofía de la risa del doctor Hunter Patch Adams. Nadie les preguntó si pensaron en ser Papá Noel, como en el aviso. ¿Qué tal si los dejan hacer su trabajo dignamente y más frescos?

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