Edición Impresa
Lunes 04 de Febrero de 2008

¿Los impuestos vuelven al pueblo?

El miércoles pasado un lector publicó una carta en el diario impreso titulada "Yo, consumidor final", donde se quejaba de que en los bares no entregan ticket fiscal a los clientes. Así es, a la tradicional renuencia de los comercios a extender facturas, desde hace un tiempo ya largo en bares y restaurantes suelen dar en forma ilegal un ticket que dice "no válido como factura"...

El miércoles pasado un lector publicó una carta en el diario impreso titulada "Yo, consumidor final", donde se quejaba de que en los bares no entregan ticket fiscal a los clientes. Así es, a la tradicional renuencia de los comercios a extender facturas, desde hace un tiempo ya largo en bares y restaurantes suelen dar en forma ilegal un ticket que dice "no válido como factura" o "no tiene valor fiscal" con el objetivo de evadir impuestos (buscan pagar menos de IVA y Ganancias). Y de esta manera los consumidores terminamos enriqueciendo al comerciante que nos cobra el IVA, pero se lo embolsa en su bolsillo.

Son muy pocos los clientes que reparan en este detalle. Y si uno se da cuenta de que este comprobante no es legal muchas veces tampoco exige la emisión de factura por vergüenza o porque quiere evitar que lo miren con mala cara.

Todos los días se inventan nuevos métodos para engañar al fisco. Las ingenierías financieras que utilizan hoy las grandes empresas para evadir impuestos son muy sofisticadas. No dar facturas es la más burda, y es la que utilizan los pequeños y medianos comerciantes e industriales que tienen parte de sus economías en negro. Existe un mecanismo muy generalizado que utilizan las grandes empresas para evadir: el sobreestimar el precio de sus costos (sobrefacturación) y subestimar el de sus ventas (subfacturación). Lo hacen las firmas transnacionales para expatriar sus ganancias, pero también muchas concesionarias de autos cuando venden un vehículo a un particular.

La evasión en la gran mayoría de los casos tiene que tener necesariamente la connivencia de un contador. Estos profesionales, al igual que los escribanos, deberían dar fe pública de las cuentas que presentan al fisco, pero en los hechos son contratados para ayudar a evadir impuestos.

La sociedad argentina debe convencerse de que financiar al Estado mejora la calidad de vida de todos (más educación, salud, obras públicas...) y condenar socialmente a quienes no cumplen con sus obligaciones fiscales. Evadir impuestos no es una viveza, sino un delito.

Hay una famosa frase que reza "Los impuestos vuelven al pueblo", pero hay que tener en cuenta que para que vuelvan primero deben entrar al Estado. Después se puede debatir si los dineros públicos están bien o mal administrados, pero esa es otra historia.

Comentarios