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Viernes 24 de Julio de 2009

¿La gripe prefiere a Santa Fe?

El hemisferio Norte esperaba que el virus de la gripe A, original de esas tierras -genética y epidémicamente hablando-, se manifestara a sus anchas en el invierno del hemisferio Sur. No fue premeditado el derrotero, simplemente salió así...

El hemisferio Norte esperaba que el virus de la gripe A, original de esas tierras -genética y epidémicamente hablando-, se manifestara a sus anchas en el invierno del hemisferio Sur. No fue premeditado el derrotero, simplemente salió así.

Había puesto toda su mirada en esta extensísima porción del planeta, para ver cómo enfrentar la epidemia luego, en el invierno boreal. Todavía esa estación no ha llegado el Norte. Así que nos anticipamos. Nosotros como pueblos al recibir la gripe A en los meses donde ella actúa más a sus anchas y yo al escribir estas líneas.

Curiosamente (al menos curiosamente por ser nosotros de aquí), el país que más muertes tuvo este invierno es Argentina: segundo país en cantidad de muertes por gripe A (después de Estados Unidos), primero en este invierno del Sur, muy adelante de Chile, tan austral como Argentina y adonde el virus incluso llegó antes.

Y en esta estadística figura como gran aportante de casos, si no la mayor por proporción de población, la provincia de Santa Fe. Por concentración demográfica y de contagios, la ciudad de Rosario.

Hay grandes incógnitas, no cabe duda. ¿Fueron Rosario, Santa Fe y Argentina, en ese orden de honestidad política, o de seriedad médica, o de gravedad sanitaria, las que más muertes por gripe A denunciaron o simplemente las que más tuvieron?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y por ende la entidad mundial, la OMS, acaban de poner a Santa Fe como referencia. Somos jurisdicción testigo.

Ahora, con todo derecho me pregunto. ¿De buen manejo ante la epidemia, incluyendo la notificación fehaciente de sus números (de infectados y de muertes), o de qué?

Hay que intentar saberlo. Eso sería poner blanco sobre negro. O sin ser tan pretenciosos, al menos gris claro sobre gris oscuro. Si acá hubo mayor contagio, por qué. Si hubo más muertes, por qué. Si en otras jurisdicciones (nacionales o provinciales) se enmascararon casos de gripe A detrás de otras enfermedades respiratorias, por qué.

La gripe A puede funcionar como metáfora para entender algunos juegos de la política. De la que es espuria, que abunda (y que en este tema también mete su robusta cola), y de la que parte de la premisa que mirar de frente la realidad, y reconocerla, es el primer paso para cambiarla. Ambas tienen, para bien y para mal, demasiado que ver con nuestras vidas.
 

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