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Martes 21 de Junio de 2011

¿Hizo bien Binner en no hablar?

Al día siguiente de la conmemoración del 20 de junio, la polémica se centra en si el gobernador Hermes Binner debió o no debió haber hablado en el acto del Monumento a la Bandera. Hay que decirlo crudamente: enfrentar el micrófono le hubiese significado al socialista soportar una corriente ininterrumpida de silbidos que difícilmente los esfuerzos de la presidenta hubiese podido acallar.
Imaginemos la foto: ¿sería aconsejable para un nobel candidato a presidente aparecer entrecortado mientras una dama de otros pagos y con la cual competirá solicita, a su diestra, al público, un poco de piedad como si fuese una madre?

En danza hay dos versiones y nadie sabe cuál es más cierta.

La primera indica que desde la semana pasada Ceremonial de Presidencia impuso que iba a haber una sola oradora; que debía hablar Cristina y nadie más. Y que los funcionarios de la Municipalidad de Rosario se jugaron a aceptar la condición convencidos de que amenamente le iban a poder torcer el temperamento a la primera mandataria.

La segunda afirma que Binner iba a hablar antes que la presidenta pero que consciente del público militante que tenía enfrente y la segura reacción que iba a haber, desistió.

Lo cierto es que ayer, 20 de junio, Presidencia de la Nación le ofreció a la ciudad de Rosario un acto a la Bandera "llave en mano", donde hasta la locutora era propia. ¿Nadie se acuerda que varios soleados 20 de junio contaron históricamente con la animación de Julio Cesar Orselli y Alberto Lotuff? Digámoslo claramente: ¿alguien imagina, en un año electoral y conociéndola a Cristina, dejar que la fiesta y los coros del Parque a la Bandera, en una ciudad y en una provincia socialista, se los maneje algún locutor independiente de Rosario? Eso sería no conocer el nervio que alimenta el kirchnerismo.

"Things happened", dicen los yanquis.

Hay otra cuestión: los funcionarios socialistas que estaban en el Monumento nunca sospecharon de las cerradas imágenes que transmitía la cadena nacional. Binner y Lifschitz no aparecían. El foco se cerraba en la presidenta, con Agustín Rossi, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa estratégicamente ubicados detrás suyo cuando había que panear un poco. Eso, al socialismo, en su casa y luego de tanto mimo le resultó una cachetada. Por eso esta mañana las espadas de Alicia Ciciliani, Raúl Lamberto salieron a blandir más duramente que Juan Carlos Zabalza y Antonio Bonfatti.
Teoría arriesgada: desde el bochorno del menemista Batata Mesa (¿se acuerdan?), a la postre concejal, cuando tiró unas bofetadas a jóvenes radicales socialistas (año 93) el socialismo fue dueño del acto del 20 de junio.

Ayer el peronismo -como tanto le gusta- se le plantó.

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