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Sábado 11 de Junio de 2011

¿Hay que evaluar a los maestros y pagarles según el mérito?

En la Ciudad de Buenos Aires ya tiene fecha esa medida. La Ctera dice que la evaluación debe ser integral. El ministro Sileoni acuerda con discutir el tema.

“Los maestros estamos de acuerdo con una evaluación, pero que sea integral del sistema educativo, no sólo a los docentes”. La afirmación es de la secretaria general de la Ctera, Stella Maldonado, en respuesta al debate originado en el sector ante la decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de evaluar a los docentes y pagarles por mérito alcanzado. La dirigente dijo a La Capital que no descartaba que otras provincias quisieran imitar la medida.

En octubre próximo los maestros de los primeros grados de la Ciudad de Buenos Aires serán evaluados y en función de las calificaciones obtenidas recibirán un incentivo, no de aumentos salariales pero sí de premios con cargos especiales. El tema fue tratado en el Seminario Internacional “¿Por qué y para qué la evaluación docente en América Latina?”, organizado por el Centro de Estudios de Políticas Públicas (Cepp), Educar 2050, Fundación Formar y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la semana pasada. Participaron del debate, además de la titular de Ctera, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, su par de Capital Federal, Esteban Bullrich y el presidente del Cepp, Gustavo Iaies; también funcionarios y expertos de otros países.

Legado de los 90. “La idea de evaluar a los docentes (y aumentarles el salario según el mérito) viene de los 90. Nosotros la frenamos con nuestra lucha. Pero vuelve a aparecer en distintos países de América latina impulsada por las instituciones de crédito, como el Banco Mundial. También por instituciones académicas que se muestran prestigiosas por el tipo de documentos que publican, como el Programa para la Reforma Educativa en América latina (Preal) que también vienen abogando por esta meta. Se han instalado en México, en Perú y Chile, entre otros países de la región”, expresó Maldonado y advirtió: “En este momento sabemos que hay fuertes reclamos de distintos sectores para que aquí se haga una evaluación de esta naturaleza”.

—¿Qué plantea la Ctera?

—No sólo que estamos de acuerdo con una evaluación, sino que reclamamos una evaluación integral del sistema educativo argentino. En realidad, de los sistemas porque en cada provincia tiene características diferentes. Y decimos evaluación integral, que no sólo sea del trabajo docente sino de todas las condiciones materiales y simbólicas en las que se enseña: las edilicias, los impactos y formas de las políticas educativas, las variables administrativas, financieras, etcétera. Una evaluación participativa, permanente, sistemática, formativa y no punitiva; y que sirva para tomar decisiones frente a las debilidades. Es clave empezar a desarmar algunos discursos que insisten en decir que a pesar de que se ha invertido mucho en educación, la misma está igual o peor.

—¿Qué responden a eso?

—Que la educación cada vez está mejor, pero que indudablemente tiene que mejorar muchísimo. En realidad, la inversión educativa mayor comenzó en 2006. Entre 2003 y 2005 lo que se hizo fue poner en marcha la maquinaria de restitución de la capacidad del Estado nacional de intervenir, que había sido cercenada durante más de una década. No estamos conformes y no lo vamos a estar, porque es como una esencia de la educación la necesidad de seguir avanzando. Por eso hablamos de educación permanente, a lo largo de toda la vida.

—¿No hay como un ensañamiento en evaluar a los maestros, algo que no ocurre con otras profesiones?

—Sí. Tiene una base material muy concreta. Gracias a las luchas populares en América latina, lo que fracasó es la privatización de la educación. Para la Organización Mundial del Comercio (OMC) uno de los objetivos es la liberalización y desregularización total de la educación y que es que se la pase a considerar una mercancía. Son muchos los recursos que se mueven alrededor de la educación, pensemos que en nuestro país hay unos 880 mil docentes, es la central de trabajadores más grande luego de la de empleados de comercio.

—¿Existe la posibilidad de que otras provincias imiten la iniciativa de Ciudad de Buenos Aires?

—Yo no lo puedo asegurar. En principio, desde los sindicatos de las provincias no nos están advirtiendo de esta situación, salvo de Capital, donde sí está la intencionalidad de producir cambios con estas características. Está planteado en materia de incentivos materiales, aunque en realidad es de premios y castigos. Pero yo no lo descartaría. Por ejemplo, en provincias como San Luis es posible que se plantee.

—Estas iniciativas se corresponden con discursos que sostienen, por ejemplo: “Está bien que evalúen a los maestros, porque no hacen nada y están siempre de paro” ¿Qué opina?

—Que es muy difícil romper con ese discurso. Hay que tratar de pensar esto con una cabeza bien abierta, porque incluso atraviesa las distintas clases sociales, es como un “sentido común” que se ha instalado. Hay que recordar que venimos de varias décadas de desinversión en la escuela pública argentina. Y a pesar de que se ha empezado a invertir en los últimos años aún falta más. Hay cuestiones que resolver como la universalización del nivel inicial, hacer efectiva la obligatoriedad de la secundaria donde para mi gusto hace falta más audacia y encarar los cambios; trabajar en la formación docente y avanzar en la formación permanente en servicio, entre otros desafíos.

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