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Martes 08 de Marzo de 2011

¿El intendente está de novio?

Quienes tienen trato diario con el intendente Miguel Lifschitz admiten que desde hace largo tiempo se lo ve muy enamorado. Pero hasta ahora nunca se había mostrado públicamente con su media naranja, aunque su nombre había trascendido como rumor en los pasillos políticos y periodísticos.

Quienes tienen trato diario con el intendente Miguel Lifschitz admiten que desde hace largo tiempo se lo ve muy enamorado. Pero hasta ahora nunca se había mostrado públicamente con su media naranja, aunque su nombre había trascendido como rumor en los pasillos políticos y periodísticos. Pero anteanoche en la localidad de Firmat todo salió a la luz. Es que a Miguel se lo vio cenando con una conocida compañera del partido en un colmado restaurante del hotel Posta de Juárez. Las miradas del resto de los comensales no los inhibió para nada. Muy acaramelados, charlaron, se rieron, brindaron más de una vez y se acariciaron las manos por encima de la mesa ante la vista de todos. Ella estaba embelesada, cautivada, sus ojos le brillaban. Tras una larga sobremesa se retiraron por el pasillo del hotel haciendo burbujas de amor por dondequiera...

Turistas desorientadas

Parecían llegadas de un safarí por Sudáfrica o de las arenas del Sahara. Pero, en realidad, eran dos mujeres extranjeras con gorros tipo piluso, bermudas y sandalias que caminaban por calle Urquiza, cerca de la casa natal del Che Guevara. Su intención era llegar a ese lugar histórico para visitarlo, pero la falta de una buena señalización y las barreras del idioma pusieron algunas trabas hasta que la amabilidad de la poca gente que ayer a la tarde caminaba por las desiertas calles del centro pudo orientar a las damas. ¿No sería conveniente mejorar las cartelerías con referencias históricas?

Opinión con todas las letras

El programa radial transcurría relajado y muy intelectual. Es que los sábado a medianoche, "La Buhardilla", que conduce Gary Vila Ortíz, es un espacio para la reflexión literaria, musical y del espectáculo. Todo era normal hasta que uno de los panelistas mencionó la baja calidad de la TV y dio como ejemplo el programa "Gran Hermano". En ese momento, Gary dejó toda su elegante prosa y calificó al envío: "Una basura abominable", espetó. Muchos opinan que tiene razón.

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