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Domingo 18 de Mayo de 2008

¿Cuánto valen algunas vidas?

Sábado por la mañana. A un año de la muerte de Ana María Acevedo y sólo días de los fatales accidentes de los albañiles —Mariano Almaraz, Isael Ortigoza y Héctor Jara— en dos obras de construcción de la ciudad.

Sábado por la mañana. A un año de la muerte de Ana María Acevedo y sólo días de los fatales accidentes de los albañiles —Mariano Almaraz, Isael Ortigoza y Héctor Jara— en dos obras de construcción de la ciudad.

¿Qué une a las cuatro víctimas? Su condición humilde, sus edades (todos veintiañeros), la sensación de que esto se podría haber evitado y que no son pocos los hijos de mala madre que no se están tomando algunas vidas en serio.

En enero escribí en este mismo espacio sobre Ana María Acevedo, la mujer que padecía un cáncer en el maxilar y como estaba embarazada se le negó un aborto terapéutico en el Hospital Iturraspe de Santa Fe, una práctica contemplada en el Codigo Penal y que posiblemente le hubiera salvado la vida.

A cuatro meses de esa columna (que justamente se llama "4 meses, 3 semanas y 2 días" en alusión a una película rumana) cabe actualizar el tema. El juez correccional de la 5º Nominación de Santa Fe, Eduardo Pocovi, les tomó indagatoria a seis médicos. Y también a integrantes del Comité de Bioética del Iturraspe (una enfermera, una asistente social y una magíster en bioética) que dijeron en su momento que no se pensó en un aborto terapéutico por "convicciones, cuestiones religiosas, culturales, en este hospital y en Santa Fe”.

La medida del magistrado implica un avance, si bien también hay retrocesos.

Como que a diez días de asumir como ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña haya declarado que el aborto (principal causa de mortalidad materna desde hace más de dos décadas) es un tema de "política criminal" y "no materia" de su Ministerio. Sumado a esto, sigue sin implementarse la ley de educación sexual en las escuelas santafesinas y la Nación no envía partidas de anticonceptivos a la provincia desde diciembre. Píldoras que deberían haber llegado a unas 105 mil mujeres que se atienden en hospitales y están incluidas dentro de los programas de salud reproductiva.

Avances y retrocesos.

En la misma ciudad, la del "boom de la construcción", siguen muriendo obreros. A la falta de elementos de seguridad y problemas técnicos de las obras se suma el trabajo en negro de gente joven, barata e inexperta, en su mayoría inmigrantes de países limítrofes.

En los últimos cinco meses el Ministerio de Trabajo de la provincia cerró 70 obras, los vecinos damnificados por las construcciones volvieron a reclamar contra ruidos molestos, rajaduras y filtraciones en sus viviendas. La Uocra se expresó, se pararon los obrajes y se creó un registro para que las constructoras no evadan sus responsabilidades.

Tarde.

El boom empezó hace ya más de cinco años y sólo en 2007 murieron 14 albañiles trabajando (según datos de los propios obreros nucleados en Manos a la Obra).

¿Cuánto valen estas vidas?

Para la la Justicia y las aseguradoras, "la vida de un porteño vale más que la de un rosarino, y un pobre cobra menos resarcimiento que un rico".

El dato no es caprichoso. Surge en una nota de Adrián Gerber publicada el 18 de noviembre pasado en La Capital, donde se citan dos casos cínicamente reveladores. Un tribunal santafesino valuó en apenas 8 mil pesos la vida de Luis Antonio Alvarez, de 19 años, muerto en un accidente de tránsito en 2001. Según los jueces, provenía de un hogar humilde y “sus sueños de progreso hubieran culminado, por el peso de la realidad, transformándose en verdaderas utopías”.

Default posmorten el del joven Alvarez si se lo compara con la condena de 2003 de la Cámara Civil y Comercial porteña. Obligó a Air France a pagar 40.000 pesos de resarcimiento a los dueños de un perro de raza mastín napolitano que murió durante un vuelo de Buenos Aires a Milán por la espera que soportó sin alimentos adentro de las bodegas.

Y para usted, ¿cuánto vale la vida?

 

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