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Martes 13 de Mayo de 2008

¿Back up? No, no hice

Todos tenemos en nuestras computadoras información que consideramos más o menos valiosa. Algún día el disco rígido dejará de funcionar. Toda esa información va a pasar a mejor vida, a menos que la guardemos en un CD o un par de DVD. Pero siempre nos acordamos tarde, cuando ya no queda nada por hacer.

Todos tenemos en nuestras computadoras información que consideramos más o menos valiosa, cosas que jamás podremos conseguir en internet. Tal vez fotos familiares, trabajos de la facultad, alguna edición de video de las últimas vacaciones, un par de cuentos... Algún día el disco rígido dejará de funcionar. A lo mejor por culpa de un virus o simplemente diga basta. Puede pasar dentro de dos años o la semana que viene. Toda esa información va a pasar a mejor vida, a menos que hagamos una copia de respaldo, la guardemos en un CD o un par de DVD. Pero siempre nos acordamos tarde, cuando ya no queda nada por hacer.

"La computadora no arranca", me dijo un amigo, algo preocupado. Hace unos meses compró una cámara digital y en su PC ya había más de dos mil fotos. "Debe ser un virus, bajé un programa de internet y ahora no anda nada. ¿Se habrá muerto el disco rígido?", preguntó, con alguna esperanza de que le respondiera que se trataba de algún otro problema, pero los pronósticos eran poco alentadores. Lo derivé a manos expertas. El rígido era un festín de bichos. "¿Tenés un back up?", pregunté, aunque ya intuía la respuesta. Tuvo suerte: las fotos seguían con vida. Quizás haya aprendido la lección y lo primero que haga ahora sea copiar todo lo que considera importante en un DVD.

Todos sabemos que la única forma de proteger nuestros archivos es hacer una copia de seguridad. Los discos son baratos y las grabadoras de CD/DVD cuestan poco más de cien pesos, por lo que no hay excusas válidas. En el peor de los casos (con un rígido colmado de documentos) la tarea llevará una tarde completa, entre la selección de los datos y la grabación de los discos. Y listo, ya no habrá nada de qué preocuparse. Pero parece que es necesario pasar por una mala experiencia para decidirse a empezar.

Los discos rígidos no avisan, no se enferman: simplemente dejan de funcionar. Lo aprendí cuando perdí todo lo que tenía en mi compu. Eran meses (y hasta años) de documentos de Word, animaciones en Flash, fotos, muchas canciones compuestas en midi, videos, cientos de fuentes tipográficas que había coleccionado, instaladores que había guardado en caso de que mis programas dejaran de funcionar. Todo desapareció en un instante. Pelusa (así se llamaba mi primera computadora) había dejado de existir. Y, como suele ocurrir, no tenía ni un mísero back up.

Aunque no siempre, hay algunos programas que sirven para recuperar la información perdida. Es que los datos continúan grabados aún después de borrarse. La única forma de eliminar por completo toda la información de una computadora es sobreescribir por completo el rígido con otros documentos. También hay empresas que se dedican a recuperar información, aunque el servicio es muy costoso. Pero en mi caso no había milagro posible: el rígido estaba muerto.

Algunos aconsejan hacer copias de seguridad cada dos o tres meses, pero en la mayoría de los casos un par de sesiones de grabación al año serán más que suficientes. Es verdad, en los últimos años acumulé una colección de CD y DVD grabados que no me serán de mucha utilidad, al menos hasta que Natacha (la computadora que reemplazó en casa a Pelusa) termine en un tacho de basura.

Y ahora recuerdo que otro amigo volvió de Cuba con su flamante cámara digital llena de estandartes rojos y monumentos del Che. Pero no tiene una computadora en su casa para descargar las fotos. Lo primero que hago al regresar de unas vacaciones es bajar las fotos (la última vez fueron 1.300 imágenes, tuve tiempo de sobra para desarmar las valijas) y, después de compartirlas con el resto de la familia, van derechito a un DVD. No es común que pase, pero las tarjetas de memoria también tienen una vida útil. Incluso no es extraño borrar una fotografía por error. El consejo para mi amigo fue que traiga la cámara, el cable USB (cada marca tiene su formato propio), grabamos todo en un CD y ya no tiene que preocuparse por sus recuerdos de la revolución.

Todavía no hicimos la copia de respaldo. Insisto, es raro que una memoria SD nueva deje de responder, pero... No digo más nada: si llega a pasar algo podría sufrir una golpiza.

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