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Sábado 10 de Abril de 2010

"Invictus": el deporte como vía de pacificación

Por Silvia Bacher (*) / Faltan pocas semanas para que el mundo vibre ante pequeños grupos de hombres que corren tras una esfera. Durante unas semanas, el planeta grita, se enerva, sufre. El mercado pulsa la venta de televisores y el mundo del marketing se entusiasma ante la oportunidad de volver a vender. El deporte a escala global conlleva una oportunidad, qué definen en gran medida los líderes políticos y deportivos.

Faltan pocas semanas para que el mundo vibre ante pequeños grupos de hombres que corren tras una esfera. Durante unas semanas, el planeta grita, se enerva, sufre. El mercado pulsa la venta de televisores y el mundo del marketing se entusiasma ante la oportunidad de volver a vender. El deporte a escala global conlleva una oportunidad, qué definen en gran medida los líderes políticos y deportivos.

"Invictus", el último filme de Clint Eastwood aparenta contar la historia del mundial de rugby en Sudáfrica, en 1995, un deporte de blancos en un país liderado por un negro, Nelson Mandela. Pero lo que pone en relieve es, en verdad, la capacidad del deporte de lograr cohesión social. El film comienza con la liberación de Mandela después de 27 años de prisión. La escena inicial muestra, antagónicos, a un equipo de rugby que detiene su entrenamiento para contemplar malhumorado como el coche que conduce al líder avanza por la carretera. A la vez, una multitud de chicos negros vitorea a quien será el primer presidente de la República Sudafricana elegido democráticamente.

Interpretada por Morgan Freeman y Matt Damon, "Invictus" describe la estrategia que pone en marcha Mandela para lograr que el liderazgo del equipo nacional de rugby, símbolo de ideales y pasiones de la minoría blanca, sea la clave de encuentro entre etnias enfrentadas durante décadas. Busca que los sentimientos que inspira el deporte liguen lo que parecía imposible de ligar. "Invictus" puede caer en algún estereotipo pero esto no opaca su grandeza.

A semanas de un nuevo mundial, "Invictus" podría inspirar a algún líder a descubrir el poder del deporte en tanto vía de pacificación. Sería una oportunidad perdida que —en tiempos de violencia— la celebración se redujera al mezquino mundo del consumo.

(*) Periodista.

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