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Domingo 05 de Julio de 2015

Investigan en Rosario cómo algunos virus provocan cáncer

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) aumenta el riesgo de una enfermedad oncológica. Un grupo de científicos del IBR busca descifrar la función de la proteína, cómo altera a la célula y cómo se convierte en tumor.

En Argentina, cada año se diagnostican alrededor de 4.000 casos nuevos de cáncer de cuello de útero y mueren aproximadamente 1.800 mujeres a causa de esta enfermedad. El 82% de las muertes ocurre en mayores de 40 años. A pesar de que existen métodos de prevención altamente efectivos y de bajo costo como el Papanicolau (PAP) es necesario reforzar los controles y mejorar la prevención.
    Por eso, en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) se investiga para conocer cómo el virus del papiloma humano (VPH), el responsable del cáncer de cuello de útero, infecta las células y provoca progresión maligna. Estos descubrimientos son relevantes para la ciencia a nivel mundial.
  “Nos interesa descifrar la función específica de las proteínas del VPH, cómo alteran las células y cómo esto puede conducir a la progresión tumoral”, comenta Daniela Gardiol, investigadora del Conicet, directora del laboratorio de Virus Oncogénicos en el IBR.
  El VPH es una familia de virus que afecta con frecuencia a hombres y mujeres. Se transmite por contacto sexual y se estima que 4 de cada 5 personas (es decir, el 80%) van a contraer uno o varios de los tipos de VPH en algún momento de sus vidas.
  El grupo de Gardiol descubrió que en los casos del VPH un detonante hacia el proceso carcinogénico se produce por la alteración de la polaridad celular, en los tejidos infectados.
  “Pensemos en cualquier estructura que necesita para funcionar dos caras o polos bien definidos y separados —explica Gardiol—. Esto ocurre también en las células: es necesario que sus componentes estén ubicados correctamente en cada uno de sus polos, de lo contrario las células comienzan a funcionar mal”.
  Dentro de la célula existe un sistema muy controlado que regula esta polaridad. Los investigadores observaron que el virus interacciona con las proteínas de la célula que gobiernan dicha polaridad, interfiriendo con el normal funcionamiento, lo que contribuiría al desarrollo de cáncer. Actualmente, en colaboración con Servicios del Hospital Provincial del Centenario, estudian pacientes que presentan patologías asociadas a infecciones por VPH, en el marco de la investigación. “El desafío es identificar biomarcadores que permitan determinar aquellas infecciones persistentes o activas, con mayor potencial para el desarrollo de la enfermedad, y establecer el riesgo de progresión de las lesiones de bajo grado”, comenta Gardiol.
  En una colaboración reciente con laboratorios de la Universidad de San Pablo en Brasil, el grupo del IBR está aplicando una técnica novedosa que le permite realizar sus ensayos ya no a partir de células aisladas sino desarrollando tejidos epiteliales in vitro. “De esta manera, realizaremos experimentos en un contexto similar a lo que ocurre naturalmente durante las infecciones por el virus del VPH, y por lo tanto tendremos más certezas sobre el análisis de la progresión de las lesiones”, destaca la científica.
  En el país, este grupo del IBR es pionero en la técnica de reproducción de este tipo de tejido in vitro, que es muy difícil de desarrollar. “Adquirimos la experiencia necesaria y esperamos realizarlo localmente en breve”, dice Gardiol.
  Los investigadores revelaron que existe un mecanismo general de las células en otros virus además del VPH, entre ellos, el HTVL1, que puede asociarse en algunos casos a una leucemia en adultos y el virus de la hepatitis B, que puede generar infecciones crónicas y, en determinadas circunstancias, aumenta el riesgo de un carcinoma de hígado.
  También esa actividad se encuentra en virus no asociados a tumores como el Sars (virus del síndrome respiratorio agudo severo) y el virus de la rabia.
  “Comprobamos que el mismo mecanismo se repite en diferentes virus, lo que resalta la importancia de la investigación, los virus alteran el sistema de polaridad de la célula dando lugar al desarrollo de distintas enfermedades originadas por infecciones virales”, explica Gardiol.
  “En Rosario queremos extender nuestros estudios a otros virus como algunos de importancia regional como el de la encefalitis de Saint Louis y el dengue, de los que no se conoce en profundidad los mecanismos de patogenicidad”, señala.
  En general un 15-20% de los casos de cáncer están relacionados con infecciones por determinados virus llamados oncogénicos, pero no todas las personas infectadas terminan desarrollando un tumor maligno.
  Para el caso de VPH, según explica la doctora Alejandra Di Gregorio, ginecóloga y colaboradora del grupo de Gardiol, “la lesión preneoplásica no discrimina por nivel socioeconómico. Si hay una intervención médica, se evita la progresión de esa lesión a cáncer de cuello de útero”.
  “La población de mayor riesgo está constituida por las mujeres con acceso restringido al sistema sanitario y educativo, siendo la edad aproximada de presentación de la enfermedad precursora del cáncer los 30 años y los 45 años para el cáncer de cuello uterino”, detalla la especialista.

Cuidados y controles

  El tiempo estimado de desarrollo de una lesión precancerosa a una lesión invasiva (cáncer) es entre 10 y 20 años, período que posibilita una alta prevención de la enfermedad.
  “Los controles ginecológicos para la detección del cáncer cervical deben implementarse luego del inicio de la actividad sexual, con propuestas variables en relación a las edades de inicio de acuerdo a las distintas sociedades científicas y realidades socioculturales”, detalla Di Gregorio.
      Agrega que “el estudio citológico del cuello uterino, conocido como Papanicolau, instaurado en la década del 60, constituyó desde entonces la herramienta de pesquisa de las lesiones precursoras del cáncer en asociación con otras metodologías”. 
  Este sistema de detección logró reducir la mortalidad por cáncer solo en algunos países desarrollados que consiguieron instaurarlo en programas organizados, no así en Latinoamérica, el Caribe, África y otras regiones en las cuales el cáncer de cuello uterino representa aún un flagelo sanitario.
  Las lesiones del cuello uterino relacionadas al VPH presentan distintos grados y comportamientos biológicos, y sólo mediante la evaluación integral e individualizada de los casos por un equipo avezado podrá determinarse si es apropiado el tratamiento en los casos de verdaderas lesiones precancerosas, o el control eficaz de esas lesiones que presentan una alta probabilidad de ser transitorias.
  “Se considera que todos los tratamientos quirúrgicos del cuello uterino tendrán un impacto variable en el futuro reproductivo de esa mujer, por lo que la determinación de la conducta terapéutica debe ser evaluada cuidadosa y exhaustivamente”, enfatiza Di Gregorio.

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