Policiales
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Investigan desaparición de un legajo en la pesquisa por un fraude inmobiliario

Desapareció del Registro de la Propiedad, donde una empleada será sumariada. Prorrogaron la prisión a dos de los imputados.

La desaparición de un legajo del Registro de la Propiedad donde constaban operaciones realizadas con un campo de Villa Amelia enajenado a su dueña, el hallazgo de cuentas offshore y supuestas maniobras para eludir un embargo judicial, son parte de la nueva información que aportó la Fiscalía de Delitos Complejos en la megacausa por estafas inmobiliarias. Eso llevó a la jueza Mónica Lamperti a prorrogar hasta el 12 de diciembre la prisión preventiva al empresario Jorge Oneto, acusado de intervenir en un fraude ligado a la propiedad rural; y a Jonathan Zárate, imputado como falso apoderado en el primer eslabón de la cadena de ventas de inmuebles.

En dos audiencias que se extendieron más de ocho horas se discutió si Oneto y Zárate debían continuar o no en prisión preventiva al vencer el plazo de detención oportunamente dictado. En ese sentido, la Fiscalía pidió que siguieran presos hasta el juicio y dijo estar en condiciones de presentar las acusaciones previas. Las defensas, a su turno, reclamaron la libertad o que se atenúe la medida de coerción.

Tras escuchar a las partes, la jueza consideró que hay elementos para que ambos sigan presos y les extendió el plazo con el mismo tope que pesa sobre los otros implicados: Juan Roberto Aymo, Maximiliano González de Gaetano, Leandro David Pérez, Eduardo Martín Torres, Juan Bautista Aliau y Marcelo Basilio Jaef, cuyos casos están siendorevisados por la Cámara Penal. A ellos se suma Ramona Rodríguez, bajo arresto domiciliario.

Para ayer también estaba previsto discutir la pretensión del gobierno provincial de ser querellante en la causa, pero la audiencia se postergó por falta de tiempo.

La acusación. El grupo (junto al escribano Luis María Kurtzemann y el ejecutivo Pablo Abdala, ambos en libertad) está acusado de participar de una asociación ilícita dedicada a apropiarse de inmuebles a espaldas de sus dueños mediante documentos públicos falsos y reingresarlos en el mercado inmobiliario con apariencia de legalidad.

El contador y operador de bolsa Jorge Oneto está acusado por la Fiscalía de pertenecer a la segunda célula de la organización, integrada por la gente de mayor solvencia económica y que ponía el moño a las maniobras. El profesional está ligado a uno de los seis hechos delictivos que investiga la Fiscalía. Concretamente, a la compra de un campo de 124 hectáras en Villa Amelia que es de Ana Josefina Luppi. Según la pesquisa, con un falso poder se vendió el campo a De Gaetano por 3 millones de pesos en la escribanía de Aliau. De Gaetano lo vendió a Abdala y Jaef y luego lo compró Oneto.

Sobre esa operatoria los fiscales Sebastián Narvaja y Valeria Haurigot presentaron ayer un nuevo testimonio: el de Juan Ignacio Borghi, socio de una inmobiliaria dedicada a loteos a quien Oneto le vendió el campo de Villa Amelia. El hombre se considera damnificado y por eso pidió ser querellante. Contó que al campo se lo ofreció un corredor inmobiliario y a él le interesó para desarrollar un parque industrial.

El campo aún no había sido vendido a Oneto cuando este hombre se interesó en el negocio y le pidió al empresario firmar una opción de venta. Eso se hizo nueve días antes de que Oneto escriturara el predio a su nombre. La posterior venta a Borghi se firmó el 2 de septiembre de 2015 y el boleto incluyó una cláusula llamativa: acordaron que si surgía una inscripción litigiosa contra el inmueble ninguna de las partes absorbería derechos indemnizatorios. Borghi firmó igual.

Faltan hojas. Otra novedad de ayer fue un informe del Registro de la Propiedad sobre la traba de embargos al campo de Villa Amelia, el cual consigna que "todo o gran parte del legajo ha desaparecido". "Perdón, ¿me puede repetir?", se extrañó la jueza ante la cita de Narvaja. El fiscal explicó que el 14 de octubre de 2015 el escribano Kurtzemann ingresó un certificado en el Registro pidiendo una inscripción definitiva del campo que fue rechazada por cuestiones formales.

A la semana la Fiscalía interpuso una medida para evitar nuevos movimientos de la propiedad. Sin embargo, "veinte días después Kurtzemann reingresó el certificado rechazado", dijo el fiscal. Y el pedido se incorporó con la misma fecha y número que el trámite anterior. Eso permitió "puentear" el bloqueo fiscal y lograr la inscripción definitiva del inmueble. Este trámite, dijo Narvaja, estuvo a cargo de Liliana C., empleada separada provisoriamente de sus funciones y a la cual se le iniciará un sumario administrativo.

"Los folios donde se registran todas esas operaciones desaparecieron en una fecha que el Registro no puede establecer", precisó el fiscal. Y aclaró que parte del legajo pudo reconstruirse porque algunos folios fueron escaneados para enviarlos, como siempre, a la Unidad de Investigaciones Financieras.

Relaciones peligrosas. Los fiscales también presentaron pruebas sobre la relación entre Oneto y Lleandro "Lelo" Pérez. El corredor de bolsa había manifestado que sólo conocía a Pérez socialmente porque comían los martes en un restaurante. En cambio Narvaja y Haurigot plantearon que ambos viajaron juntos en 2012 a Estados Unidos, en 2013 a España, en 2014 a México y en septiembre de 2016 a Brasil. Y señalaron que en el departamento de Oneto, debajo del mueble del televisor, se secuestraron libros contables. Entre ellos una carpeta rotulada "almacenero" con asientos de operaciones con Pérez por cifras en dólares. Se creé que son créditos otorgados por Oneto a Pérez. Un párrafo decía: "La liquidez de la cuenta se vio afectada por el no pago de Lelo de sus negocios" y mencionaba una deuda de "615 mil dólares de Lelo con Oneto".

Asimismo, los fiscales señalaron que tras el embargo dispuesto contra Oneto por su arresto, un escribano ingresó informes al Registro de la Propiedad para mover tres departamentos del corredor de bolsa en un fideicomiso. Y señalaron que el empresario "tiene cuentas en cuatro sociedades offshore. Una en las Islas Vírgenes, una en Uruguay y dos en Bahamas" por un monto superior a los 4.600.000 dólares. Esto surge de registros secuestrados a Oneto que aún deben validarse. Incluso, en esa documentación consta que las sociedades de Bahamas están registradas en "un banco suizo involucrado en los Panamá Papers".

Respuestas. La réplica de los defensores Oscar Romera y Jorge Ilharrescondo catalogó al discurso fiscal como "efectista pero no efectivo" y como una "ficción más fácil que la realidad". Los defensores, con Oneto sentado a su lado, rechazaron que existan motivos para mantenerlo preso o para presumir que puede ser condenado a prisión efectiva. Y anunciaron que, aunque afirma ser inocente, ya manifestó por escrito su voluntad de resarcir a la víctima si fuera necesario. "Se quiere esgrimir a la prisión preventiva como adelanto de pena para calmar expectativas públicas. La Fiscalía está jugando para la tribuna y yo lo que quiero es que se juegue el partido", planteó Ilharrescondo.

Finalmente la jueza resolvió extender el arresto de Oneto. Consideró que se mantienen los elementos que otorgan una aparente responsabilidad, ahora "robustecidos" por los dichos de Borghi, la desaparición del legajo y las constancias del vínculo con Pérez.

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