Corrupción
Sábado 02 de Julio de 2016

Investigan en Casilda una brutal paliza a un hombre que involucra a ocho policías

Son efectivos del Comando Radioeléctrico. La víctima debió ser hospitalizado con múltiples lesiones. Detalles de la denuncia.

La Justicia investiga un presunto caso de apremios ilegales contra un hombre casildense donde aparecen involucrados ocho agentes que prestan funciones en el Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional IV de Policía del departamento Caseros, con asiento en Casilda.

Las actuaciones para esclarecer el hecho fueron iniciadas por la fiscal titular del Ministerio Público de la Acusación de Casilda, Marianela Luna, y recalarán en la Oficina Fiscal de Corrupción y Violencia Institucional, a cargo de Karina Bartocci, además de haber sido puesta en conocimiento de la situación la División Asuntos Internos de la Policía de Santa Fe.

A causa de la feroz golpiza recibida, que de milagro no terminó en una tragedia, la víctima debió ser internada en el Hospital San Carlos de Casilda con múltiples lesiones en su rostro y diferentes partes del cuerpo

Según su denuncia, Sebastián Galván, de unos 36 años, salió cerca de la medianoche del jueves a comprar cigarrillos para su madre en el barrio Granaderos a Caballo sin imaginar que en el trayecto terminaría siendo interceptado por un móvil policial con cuatro uniformados. En ese momento fue subido violentamente al vehículo oficial para luego trasladarlo hacia un camino de tierra en las afueras de la ciudad tras tomar por bulevar 9 de Julio y cruzar la Ruta Nacional Nº 33.

Allí fue bajado luego de que irrumpiese otro patrullero también con cuatro policías a bordo que se sumaron para agredirlo brutalmente. Según dijeron, el hombre fue "levantado" minutos antes en la vía pública tras un llamado por teléfono al Comando Radioeléctrico que daba cuenta de la presencia de un sospechoso merodeando la zona donde comenzó la historia.

"Me agarraron entre todos y me pegaron puñetes, patadas y hasta un culatazo (de arma) que me quebró la nariz", aseguró ayer Galván a LaCapital para describir la escalofriante escena. No conforme con ello, luego asegura que lo llevaron hacia un campo ubicado a diez kilómetros a la vera de la Ruta 26, que une Casilda con Fuentes, donde los policías siguieron pegándole hasta dejarlo abandonado.

Al hospital. Ante semejante situación, según contó, logró sobrellevar el dolor provocado por las lesiones y se las ingenió para regresar "tambaleando" hasta la zona urbana de Casilda, donde fue rescatado en cercanías del predio de la Escuela Agrotécnica y Ruta 33 por un hombre "desconocido", que lo acercó con su auto hacia la casa de su madre con el rostro totalmente ensangrentado.

"Cuando lo vi no lo podía creer; estaba todo golpeado, tenía la cara llena de sangre, creí que se moría cuando lo senté y se me cayó encima", recordó entre lágrimas su progenitora, Jesús Maricel Pereira, quien describió el mal estado en el que llegó su hijo y al que debieron trasladar al hospital casildense para su atención.

El muchacho ingresó con múltiples lesiones en la zona de la nariz así como el labio y el pómulo del ojo derecho además de golpes en las costillas y sus piernas, entre otras daños físicos que también fueron constatados.

Por otro caso. La investigación del caso sobrevino luego de que personal de la División Judicial de la Policía fuera al establecimiento sanitario casildense a entrevistar a una accidentada y tomase conocimiento de que había un hombre internado con lesiones provocadas a causa de una presunta golpiza policial, por lo que actuó en consecuencia.

A partir de allí, la fiscal interviniente dispuso una serie de medidas para esclarecer lo sucedido, tales como el secuestro del libro de guardia del Comando Radioeléctrico, además de la grabación de la llamada telefónica recibida en la repartición y que derivo en la brutal golpiza, y una serie entrevistas.

La fiscal Luna también pidió al hospital la historia clínica del paciente lesionado y ayer recibió el testimonio de la madre de la víctima y de él con quien además realizó, acompañados de personal policial, una recorrida por los lugares donde se produjo el denunciado episodio y en cuyo trayecto fue hallada una de las zapatillas de la víctima.

En problemas. Si bien la mama de la victima admitió que su hijo no tiene buena fama en el barrio, sostuvo que "de ninguna manera la policía puede actuar de la manera violenta que lo hizo y más aún cuando ni siquiera hizo algo malo".

Aunque es materia de investigación, se presume que influyó en la feroz golpiza un problema que la víctima habría tenido hace un tiempo con uno de los policías que participó del grupo agresor.

Galván contó que luego de sufrir la primera golpiza, y cuando fue subido nuevamente al móvil para llevarlo al otro lugar donde también le pegaron, dijo ver y escuchar cuando uno de los agentes involucrados "se comunicaba por medio de un teléfono y decía «a este ya lo tenemos y lo vamos a curar y matar»".

En esa línea, rememoró que en un momento lo tomaron de sus piernas y sus brazos, y mientras "tiraban" hacia ambos lados "me pegaban con un baristón y me agarraban de los pelos".

"Luego de la paliza que me pegaron hicieron abandono de persona y tuve que volver como pude hasta la ciudad donde un desconocido me ayudo", concluyó.

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