Edición Impresa
Lunes 10 de Diciembre de 2012

Intimidades de una edición

El sueño de cualquier periodista gráfico es parar la rotativa. No es frecuente que pase y no es fácil de hacer. Por eso cuando ocurre merece algunas líneas. Especialmente en este espacio, que será flexible: estará dedicado a reflexionar sobre algún tema...

El sueño de cualquier periodista gráfico es parar la rotativa. No es frecuente que pase y no es fácil de hacer. Por eso cuando ocurre merece algunas líneas. Especialmente en este espacio, que será flexible: estará dedicado a reflexionar sobre algún tema, a ayudar a entender la compleja realidad de las noticias, pero también a contar pequeñas intimidades de cómo se hace este diario. Y justamente fue el día en
el que la Redacción de LA CAPITAL estaba enfocada en un cambio de diseño, con nuevas tipografías, otra diagramación y un renovado agrupamiento de notas cuando pasó lo inesperado. El centro de atención cambió de pronto. Y no fue en cualquier momento, sino a la medianoche, con la edición del domingo -que imprime casi cien mil ejemplares- ya cerrada y en la planta impresora.

El origen de la historia fue un periodista, el jefe de la sección de temas internacionales, Pablo Díaz de Brito, que había terminado su trabajo del día y por alguna rara intuición seguía conectado a la CNN desde su casa. De golpe advirtió una noticia que iba a quedar desactualizada en una de las páginas del diario de ayer y no dudó en hacer lo que corresponde. Evaluó con el editor a cargo de la edición Jorge Salum la decisión de que era recomendable incluir la novedad de que el presidente de Venezuela Hugo Chávez había anunciado que su cáncer avanzó, que debía volver a operarse y que tal vez no pueda retomar el poder. Para la edición dominical era el peor de los escenarios: un sábado, a las doce de la noche, había que parar la impresión del diario. Y se hizo. Un medio regional dio una noticia que no estuvo en ninguno de los diarios de distribución nacional.

Una pequeña victoria. Pero para hacerlo posible se necesita de la predisposición de varios que generalmente están detrás de escena, como uno de los jefes de Rotativa, Fernando Cansino, que posibilitó el cambio, o uno de los encargados de diseño, Esteban Figna, que después de una larga jornada tuvo que salir de su casa pasada la medianoche para volver al diario a facilitar la operación técnica. Una historia que para los familiares de quienes trabajan en un diario se resume en pocas palabras: “Ustedes están locos”. Gracias.

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