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Lunes 30 de Septiembre de 2013

Intimidad y política, modelo de comunicación

El nuevo estilo de CFK contrasta con el escaso contacto en el pasado. La pregunta es si ese cambio llega a tiempo para sumar votos el 27 de octubre.

En el tramo final hacia las elecciones nacionales de octubre, la presidenta Cristina Fernández desplegó ayer otro capítulo de un novedoso modelo de comunicación política: la entrevista personal, distendida, en la intimidad de su casa, la Quinta de Olivos. Y esta vez innovando en el formato. Se prestó a la exclusiva con un hombre avezado de los medios, Jorge Rial, aunque, en lo estricto, sin dominio del registro político. Se trata de uno de los comunicadores con más volumen en todo el país, pero centrado en programas de entretenimiento que espían la vida de artistas y de famosos.

En esa transversalidad de géneros, la entrevista, tal vez, encontró un punto de toque con el deseo de amplias audiencias —que no son estrictamente políticas—, aunque perdió la rigurosidad temática que sólo puede otorgar la profesionalidad del periodismo político, puro, y duro. El entrevistador llegó a Olivos con chapa de independiente —no sospechado de propagandístico del gobierno—, incluso investido de opositor, en el sentido que hizo público en las últimas semanas su voto a Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, allí donde el kirchnerismo defeccionó en las Paso, y escribió la derrota nacional del FpV.

Cristina volvió a demostrar que transita a un abismo de distancia, por encima, del resto, y supo soltar algunas novedades que cruzan la alcoba con la política, al cabo una marca de toda la década kirchnerista: "Siento que no voy a poder protegerte más", contó que Néstor Kirchner le dijo en la atroz madrugada del 17 de julio de 2008 cuando Julio Cobos votó contra su propio gobierno en el Senado, e hizo caer la resolución 125.

En ese tramo el entrevistador tuvo agilidad y repreguntó con astucia: "¿Y ahora quién la protege?". CFK quedó sorprendida, y sin respuesta. Apenas ensayó que la protección se la da la gente que la alienta en los actos, y "Néstor desde donde esté".

La presidenta repasó la escena de la noche previa a la muerte de su marido. El último beso, el episodio "humorístico-televisivo" con Luis D'Elía "prefiriéndola" a ella y no a Néstor como candidato para 2011. La descripción tiene la potencia de contar una escena en el sillón del living de su casa de El Calafate, y el dramatismo de que haya sucedido unas pocas horas de la muerte del ex presidente. Además, que se la cuente a Rial, y no a un periodista político, implica otra escucha de las audiencias.

Otro punto valioso de la entrevista que ayer puso en el aire América fue la definición de CFK sobre los intentos golpistas contra su gobierno: "De (Héctor) Magnetto —Grupo Clarín— puedo esperar cualquier cosa. Cortaron rutas, quemaron campos, tiraron hectolitros de leche", repasó respecto del intento golpista que comandó la Mesa de Enlace con apoyo mediático y político opositor, contra su gobierno, en 2008.

En este primer capítulo, media hora cargada de historias y definiciones, Cristina también contó que ella prefirió a Carlos Menem en las internas del PJ de 1989, pero que luego aceptó "por disciplina" la decisión de organización política en Santa Cruz de jugar con Antonio Cafiero. "Discutíamos mucho con Néstor", le confesó una y otra vez la presidenta a Jorge Rial.

El nuevo modelo de comunicación política que apura ahora CFK asoma exitoso. Contrasta con el escaso intercambio con periodistas, que fue marca de estilo de sus gobiernos. La pregunta, por ahora sin respuesta, es si este viraje llega justo a tiempo, o llega tarde, para transformar hacia el 27 de octubre los 6,6 millones de votos de las Paso en un número mayor.

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