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Domingo 14 de Diciembre de 2008

Internet, la nueva TV

Hace ya algún tiempo que los diarios en papel se enfrentan a un futuro incierto. Si bien parece poco probable que estén en vías de extinción (pese que no son pocos los pronósticos sombríos) lo cierto es que el desafío está en marcha. La irrupción de internet hará replantear el rol de los periódicos impresos en el corto plazo. Pero la web ya puso en estado de alerta a otra industria multimillonaria: la televisión.

Hace ya algún tiempo que los diarios en papel se enfrentan a un futuro incierto. Si bien parece poco probable que estén en vías de extinción (pese que no son pocos los pronósticos sombríos) lo cierto es que el desafío está en marcha. La irrupción de internet hará replantear el rol de los periódicos impresos en el corto plazo. Pero la web ya puso en estado de alerta a otra industria multimillonaria: la televisión.

La Asociación Europea de Publicidad Interactiva (www.eiaa.net) reveló en su informe anual Mediascope Europe Study que más de 18 millones de españoles se conecta regularmente a internet. Pero lo más llamativo es que pasan más tiempo sentados frente a la compu que mirando televisión: los españoles dedican 12,1 horas por semana a navegar en la web, contra las 11,7 de la TV.

En comparación con un estudio realizado en 2004, los españoles miran un 11% menos de televisión y navegan un 20% más.

La franja horaria es muy gráfica: bien temprano en la mañana, casi la mitad de la Península Ibérica se informa con la radio y el diario. A partir de las 10, la radio sigue siendo el medio más consumido, seguida de cerca por internet. La navegación web crece desde las 17, mientras que la televisión recién se impone a la noche, después de las 21.

YouTube y los programas de intercambio P2P son los íconos al hablar de los televidentes que emigran hacia la compu. La quinta temporada de "Lost" (mi serie de TV favorita, por si a alguien le interesa) arranca el 21 de enero próximo en Estados Unidos, mientras los canales de aire argentinos jamás demostraron interés en respetar al público de los "perdidos". La mejor forma de estar al día con lo que ocurre en la isla (y los que volvieron a pisar tierra firme) es tener una paciencia a prueba de balas y esperar que AXN ponga en el aire los nuevos capítulos o conseguirlos con algún programa P2P (como el Ares) o a través de sitios de descarga directa (como Megaupload o Rapidshare). Apenas un puñado de horas después de que la serie es emitida por ABC ya se consiguen los capítulos completos en muy buena definición e incluso con los subtítulos en castellano.

Desde ya, no se trata de una práctica legal. No está permitido subir series a internet ni tampoco descargarlas en la compu. Pero no conozco a alguien que se prive de hacerlo por cuestiones morales.

Incluso hay sitios web que funcionan como repetidoras de los canales de TV. No hay que pagar un centavo para ver los partidos codificados del torneo de la AFA, sólo basta tener internet y saber adónde apuntar el navegador.

El caso más curioso es el de "Peter Capusotto y sus videos". Lo emite Canal 7, que llega a casi todo el país, pero con un rating muy humilde, incluso paupérrimo para gente como Tinelli o Susana Giménez. Sin embargo, es un programa de culto en la web, todos hablan de Bombita Rodríguez, de las excentricidades de Pomelo. ¿Todos conocen a Capusotto y nadie lo ve? Sí, lo ven en YouTube y comparten los videos en Facebook. Y no tienen que acordarse que los lunes a las 23 (al menos durante la temporada que terminó) hay que sentarse delante de la tele, porque lo pueden ver cuando tengan ganas.

Está claro, nada de esto es legal, pero sí una práctica habitual y un llamado de atención para los canales de televisión. Es lo mismo que le pasa a los diarios ante la avalancha de blogs, portales informativos e incluso los sitios online de los mismos periódicos.

Quedaron muy lejanos los tiempos en que los grandes medios sólo debían pensar en la información y la programación. Es momento de replanteos y el que se muestre más adaptado a la nueva era será el que sobreviva. Pero también quedó atrás el tiempo de las soluciones mágicas: el nuevo modelo demanda un movimiento constante y obliga a una constante adaptación. El que se quede quieto, se queda en el pasado.

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