El Mundo
Sábado 24 de Septiembre de 2016

Intensos bombardeos de las fuerzas sirias en Alepo previo a una ofensiva terrestre

Civiles reclaman un corredor humanitario. La ONU estima que 250.000 personas están atrapadas en las zonas bajo control rebelde.

El régimen sirio lanzó ayer decenas de bombardeos sobre la parte oriental de la ciudad siria de Alepo, bajo control rebelde, en preparación de una ofensiva terrestre anunciada el jueves por las tropas de Bashar Assad, mientras la población civil exigió un corredor para poder abandonar los distritos sitiados. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, más de 70 bombardeos fueron lanzados por las tropas sirias en preparación de la ofensiva terrestre. El grupo de voluntarios de los "Cascos Blancos" aseguró que 81 personas perdieron la vida en los ataques, que dañaron infraestructuras de emergencia y destruyeron refugios subterráneos que los habitantes de la ciudad utilizan para protegerse.

Encierro. En el segundo día consecutivo de intensos bombardeos, la población está encerrada en sus casas sin poder salir de la ciudad y exige un corredor humanitario para poder marcharse, contó Ibrahim al Hajj, del grupo de voluntarios que asiste a las víctimas civiles de la guerra.

   En un comunicado difundido en la noche del jueves, en el que anunciaba una prevista ofensiva sobre el terreno para recuperar el este de la ciudad, el gobierno de Damasco había prometido que permitiría a los residentes huir a las áreas occidentales bajo su control sin realizar detenciones o interrogatorios. Además, el ejército pidió a la población que evitaran posiciones de "grupos terroristas", como denomina Damasco a todos los opositores.

   La ONU estima que 250.000 personas se encuentran atrapadas en las zonas bajo control rebelde. "Nada de lo que el régimen dijo sobre los corredores es real, nada. ¿Cómo podemos movernos en las calles si no no sentimos seguros? Si fuera real, podríamos marcharnos ahora", señaló Mustafa, un hombre de 48 años que vive con sus dos padres ancianos, su mujer y su hija en Alepo. "Sólo quieren un corredor humanitario para salir de Alepo y nada más, quieren una carretera para abandonar Alepo", aseguró Al Hajj. "La gente está esperando la gracia de Dios. Nadie sale de sus casas". Los activistas opositores, sin embargo, desafiaron al gobierno con un mensaje en Facebook: "Bombardéennos, mátennos de hambre (...) no importa lo que hagan, nos quedaremos aquí", señalaron en respuesta al mensaje de Damasco. En los ataques de los últimos días en Alepo han muerto decenas de personas, incluyendo niños, según el Observatorio.

   Los ataques aéreos incluyen el uso de bombas incendiarias y de racimo, según la población, que culpa a las fuerzas leales al presidente Bashar Assad y a los rusos, el principal aliado del gobierno de los ataques aéreos. "Sentimos cómo tiembla la tierra bajo nuestros pies. Alepo está ardiendo", dijo el activista Bahaa al Halabi desde los distritos rebeldes. "La gente no está segura ya ni siquiera en sus refugios", señaló el residente Yassin Abu Raed. Otros aseguraron que los ataques están destruyendo los refugios subterráneos construidos por los habitantes.

   Las infraestructuras de agua han resultado muy dañadas y la ayuda humanitaria lleva semanas sin llegar al distrito bajo control rebelde, según la agencias humanitarias. "Hay entre 250.000 y 270.000 personas necesitadas", dijo el portavoz de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Ginebra, Jens Laerke. En todo el país hay muchas personas que no están recibiendo la ayuda que precisan, agregó. "Esta situación es nefasta", agregó.

Asalto terrestre. El ejército sirio anunció el jueves una invasión en los distritos orientales, aunque parece haberse retrasado. "El régimen y los rusos están llevando a cabo fuertes ataques como preludio de su asalto terrestre", dijo Rami Abdel Rahman, director del Observatorio. El conocido como Grupo de Apoyo a Siria no logró el jueves llegar a un acuerdo sobre la restauración de la tregua en ese país, rota tras el ataque el lunes a un convoy humanitario de la ONU al que se había permitido avanzar. Al menos 21 personas murieron y 18 camiones fueron destruidos en el ataque.

   El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, volvió a exigir ayer ante la Asamblea de la ONU en Nueva York una investigación "imparcial y sin prejuicios" del ataque al convoy así como de un ataque aéreo estadounidense ocurrido unos días antes en el que murieron decenas de soldados sirios. Washington responsabiliza a Moscú del ataque contra el convoy pero Rusia lo niega.

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