Escenario
Lunes 23 de Mayo de 2016

Inteligencia y belleza de alto impacto

rbella@lacapital.com.ar

¿Cuántas películas dejan rastro? No se trata de recordar argumentos, escenas, tramas o personajes, sino emociones y reflexiones perdurables, esa marca indeleble que solo provocan ciertos filmes, no importa cuánta chatarra se haya consumido antes o después. Aleksandr Sokurov tuvo ese efecto con el primer filme suyo que se estrenó comercialmente en Argentina, en 1999. Con "Madre e hijo", el director ruso provocó tanto estupor como admiración, y también irritación razonables por el tema elegido. Es muy simple: un hijo acompaña a su madre en sus últimos días. Le lee, miran fotos, pasea por el campo con ella en brazos. Le devuelve amor. El filme fue pionero en el uso de recursos técnicos (lentes deformantes y de colores) con los que representó la naturaleza inestable de ese drama y sus consecuencias. Con resultado conmovedor e hipnótico, aborda en profundidad temas insondables como la responsabilidad filial y la finitud de la vida. Pero lo hace con inteligencia: con aparente ligereza, mientras graba en el espectador emoción, poesía y belleza de alto impacto.

Comentarios