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Jueves 20 de Diciembre de 2012

Inmortalizar los sueños

Se estancaron en aquella época dorada de la secundaria. Inmortalizaron el sueño de cambiarlo todo.

Se estancaron en aquella época dorada de la secundaria. Inmortalizaron el sueño de cambiarlo todo. No se acostumbraron a vivir, a pedir permiso, ni quisieron ser ejemplos del sistema. Vivieron cada día con la misma pasión, ingenuidad y locura que tenían cuando se graduaron. Cuando la vida era un lienzo en blanco pidiendo a gritos ser pintado. En la secundaria, como en "Graduados", cada decisión era afrontada en plural. El "Chino" contuvo a Clemente en sus extensas horas laborales, Vicky le prestó su oído y tuvo la palabra justa con Loli (y con cada uno que necesitó sus consejos profesionales), Augusto dio sus palabras de aliento a Pablo, y la santísima trinidad Tuca-Vero-Andy se bancó en las buenas y en las malas. Nos recordaron la nostalgia. Y desde ayer, esa nostalgia se traslada a todos los que nos identificamos con algún personaje. Cómo olvidar las caprichosas chocolatadas de Tuca, las confidencias de Vicky y Loli, la adicción a la leche de Augusto y los visionarios knishes de Danna. Pero sobre todas las cosas, el animarse a los cambios traspasando el tiempo. A madurar sin perder la esencia. A la incondicionalidad de los amigos. Y a que con los años desaparecen los prejuicios que hubiesen hecho imposible que Loli y Andy, Vicky y Tuca, y Pablo y Jimena, estén juntos. "Graduados" nos reafirmó que los opuestos se atraen. Porque el amor es más fuerte.

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