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Martes 04 de Julio de 2017

Una argentina víctima de trata fue distinguida como "héroe" por Estados Unidos

Alika Kinan resultó explotada sexualmente en Tierra del Fuego hasta 2012. Cinco años después, el gobierno de Trump la premió por su lucha

Una argentina que fue prostituida y explotada sexualmente, hasta que escapó de sus proxenetas en 2012, recibió una distinción en el Capitolio norteamericano y es considerada por Estados Unidos como una "heroína" en la lucha contra el tráfico de personas.

Alika Kinan siempre creyó que había tenido mala suerte. Su madre había sido prostituida, igual que sus tías y su abuela. "Pensaba que me tocaba prostituirme a mí, que era un destino de la vida", le dijo a la agencia noticiosa británica BBC Mundo, que la entrevistó. Así, Alika pasó 16 años como víctima de trata de personas en forma de explotación sexual.

Alika, hoyo de 41 años, demandó a sus proxenetas por trata de personas. Consiguió que los condenen a penas de entre tres y siete años de cárcel, aunque apelaron la sentencia y están libres.

Además, fue la primera sobreviviente de trata a la que la Justicia de nuestro país ordenó una indemnización "como forma de reparación por los derechos violados", según confirmaron fiscales de Buenos Aires.

Desde que Kinan escapó de su situación de trata en 2012, "ha defendido incansablemente los derechos de mujeres a nivel provincial y nacional", afirma el Departamento de Estado de EE.UU en el reporte anual de Tráfico de Personas.

¿Qué pasó para que cambiara su situación de manera tan radical?

"Estaba desesperada".

Los padres de Alika se separaron cuando ella tenía 15 años y su hermana menor, nueve. Luego, su madre las abandonó a ambas, en Córdoba, a unos 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

Alika tuvo que hacerse cargo de su hermana.

"No teníamos ni para comer. Verme sola con ella sin ningún tipo de posibilidad fue llegar a un punto extremo", dijo en un video de un grupo feminista Traductoras Abolicionistas.

"Una compañera me dijo: «Por qué no te venís conmigo, una mujer va a abrir un boliche en Ushuaia y nos manda los pasajes»", contó.

Alika no sabía lo que iba a hacer en el bar. Pero confiesa que saberlo no hubiera marcado la diferencia, porque estaba desesperada.

"Me dijeron que iba a la inauguración de un boliche, que iba a ganar mucho dinero, así que no lo pensé", le respondió a la BBC Mundo.

Llegó a un local llamado "El Sheik" en el que "las condiciones eran de hacinamiento".

"Vivíamos en el bar y ahí éramos explotadas sexualmente", recordó. "Teníamos que estar con 20 o 30 hombres por noche, nos obligaban a consumir alcohol, teníamos que beber muchísimo, en algún momento usábamos drogas para resistir las noches tan largas", detalló.

Sus proxenetas se quedaban con el 60 por ciento de lo que producían las mujeres, apuntó Alika.

"Y de lo que quedaba te descontaban los pasajes de avión, el cuarto, la comida, la limpieza, si rompías una copa, la tenías que pagar, si llegabas cinco minutos tarde te descontaban, si te retrasabas con un hombre te lo descontaban, los profilácticos que usabas también te los descontaban", dijo.

Así, Alika acumuló deudas en Ushuaia. Pero conoció a un español, que le pagó lo que debía y se la llevó a vivir con él a Barcelona.

"Pensé que mi vida podía cambiar, pero me llevó para que me prostituyera y me quitaba todo el dinero", lamentó.

Alika logró escapar y regresar a Argentina, pero ya con tres hijas mujeres —que había tenido con el español— y volvió a verse sin recursos para vivir. "No había perdido la comunicación con los proxenetas de Tierra del Fuego, así que me dijeron: «Venite enseguida, te mandamos los pasajes»", contó.

"Salía de una situación para meterme en otra peor. Les pasa a muchas mujeres en el mundo, que son empujadas a las redes de trata por la vulnerabilidad social, la pobreza, la violencia de género", dijo.

Alika estuvo en "El Sheik" hasta que el gobierno allanó el local en octubre de 2012 y fue liberada.

"Algunas personas creen que te tienen que secuestrar o encontrar a la mujer con una jeringa en la vena para ser víctima de trata, y eso no es verdad", aclaró Alika. "El secuestro es sólo un agravante de la trata".

Según las leyes argentinas, este delito consiste en el "ofrecimiento, captación, traslado, recepción o acogida de personas con fines de explotación".

"Yo fui captada y trasladada a Tierra del Fuego —me pagaron los pasajes de avión— y fui acogida en el prostíbulo donde me explotaban sexualmente", señala.

Para Alika, aprovechar la vulnerabilidad es uno de los métodos de captación: "Ofrecer ayuda cuando alguien está realmente muy necesitado con un interés de por medio".

"El consentimiento no se tiene en cuenta en el delito de trata, porque la víctima está coaccionada por situaciones de vulnerabilidad, pobreza o enamoramiento", agregó.

Pero hasta que allanaron El Sheik en octubre de 2012, Alika no se sentía víctima.

"Para mí, yo estaba en una prostitución de supervivencia. La policía sabía que estábamos que ahí, el municipio nos hacía control sanitario", dijo.

"Nosotras pensábamos que estábamos voluntariamente, pero los proxenetas se aprovechaban de nuestras vulnerabilidades, como la pobreza, la falta de afecto", comentó.

"Muchas mujeres habían sido violadas, yo había sido violada a los 14 por el hermano de una compañera de colegio", reveló.

Pero sólo después de declarar en la Fiscalía y de empezar a leer sobre trata, Alika entendió que había sido víctima.

Una fiscal le dijo: "Vos sos víctima de trata, lo que pasa es que no lo sabés, no te das cuenta".

Así, Alika se reconoció como una de las 10.796 sobrevivientes de explotación laboral y sexual que las autoridades han rescatado en Argentina entre abril de 2008, cuando se aprobó ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas, y marzo de 2017, según estadísticas del Ministerio de Justicia.

Del total, el 9 por ciento eran menores de edad y el 54 por ciento extranjeras.

"Decidí fortalecerme, empoderarme y volver a Tierra del Fuego e iniciar el proceso judicial (con ayuda de una abogada de la Fiscalía, Marcela Rodríguez) contra mis explotadores, que creó jurisprudencia en Argentina, para que muchas otras mujeres puedan seguir esos pasos".

La Justicia argentina ordenó que Alika reciba una indemnización de unos 47.000 dólares por parte la Municipalidad de Ushuaia.

"La Municipalidad es responsable por facilitar la comisión del delito, ya que permitía el funcionamiento de los prostíbulos y realizaba un control sanitario dentro de ellos, por lo que la indemnización se calculó en base a los daños psicológicos que sufrió Kinan durante ese periodo", le detalló el Ministerio de Justicia a BBC Mundo.

Ahora Alika trabaja en la Universidad Nacional de San Martín, en Buenos Aires.

premio. Alika Kinan con Rex Tillerson, secretario de Estado de EEUU, e Ivanka Trump, hija del presidente.

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