Información Gral
Martes 26 de Septiembre de 2017

Una ampliación irregular habría causado la caída del colegio mexicano

Despidieron los restos de los 19 niños fallecidos en la escuela Rébsamen. Se investiga la obra de la casa de la directora, que fue la que se vino abajo

Los 19 niños del colegio privado Enrique Rébasamen y seis adultos que murieron al derrumbarse el edificio de cuatro niveles por el sismo del martes último en Ciudad de México fueron despedidos ayer por padres, amigos y familiares, que lanzaron al aire globos blancos con los nombres de las pequeñas víctimas.

Previamente se celebró una misa en la Parroquia del Carmen y San José, en el sureste de la capital, donde se produjo la tragedia.

Vestidos de blanco, los deudos dedicaron un aplauso muy emotivo a los miles de héroes anónimos que participaron en las zonas de desastre para rescatar los cuerpos y luego se elevaron los globos al cielo con los nombres de los niños.

Supuestos permisos falsos e irregularidades salieron a la luz sobre el colegio. Las sospechas surgieron ayer después de que se diera a conocer que la última obra de ampliación había sido clausurada porque violaba la altura permitida y de que haya sido el centro del derrumbe.

De comprobarse las negligencias, la historia de la escuela, una de las postales más desoladoras tras el sismo, daría un giro radical. El colapso no solo se explicaría por el embate del temblor sino que también pondría bajo la lupa a los dueños del colegio y a las autoridades, que permitieron que se hiciera una ampliación supuestamente irregular.

La ampliación en cuestión se trata del apartamento destinado a la directora del colegio, que se erigió en la parte más alta del edificio. Todo ese sector se desplomó. Justo abajo de esos pisos se encontraba una de las puertas de salida del colegio.

"De los primero que se cayó fue la dirección, que estaba justo debajo de donde vivía la directora. Se levantó una gran nube de polvo", relataba un alumno de segundo año de la secundaria.

Los relatos de los estudiantes y profesores que sobrevivieron arrojaron desde el principio un dato extraño: el apartamento de la directora estaba en la parte más alta del edificio caída.

El Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México (Invea) notificó una "operación irregular".

El colegio, según reportes periodísticos, se inauguró en la década de los ochenta y se construyó en varias etapas. La parte que cayó fue la última en construirse. Otra de las construcciones, de magnitud similar, se sostiene, pero está apuntalada. Las obras de ampliación se detuvieron por presuntas irregularidades y se decretó una clausura por exceder la altura permitida para una escuela, detalla el diario Reforma.

Los vecinos han acusado a los dueños del Enrique Rébsamen de ignorar los sellos de clausura y seguir con la remodelación del inmueble durante los fines de semana. El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, dijo que se abrirá una investigación para esclarecer el derrumbe aunque justificó que la revisión de los edificios depende del gobierno local.

Misa

En ocasiones no entendemos las cosas, no comprendemos cómo se arrebata la vida de angelitos que apenas empiezan a vivir, para todo este dolor que están sufriendo las familias te pedimos Señor", invocó el párroco a cargo de la misa.

En memoria de los niños y de todos los rescatistas los padres levantaron la mano con el puño cerrado, señal de silencio que se ha convertido en una especie de símbolo de esta tragedia, pero sobre todo de solidaridad y de valentía de los "topos" —rescatistas que ingresan a los edificios derrumbados— que arriesgaron su vida en las labores de salvamento.

La misa transcurrió en el jardín de la parroquia, donde los asistentes llevaron a los padres que perdieron a sus niños cartas de sus compañeros sobrevivientes y les dieron palabras de consuelo.

"No imagino lo que están sufriendo los padres en este momento, nadie puede imaginar su dolor. Lo único que les dije y que les deseo es su pronta resignación, más no se puede hacer por ellos", señaló Carmen Vela, vecina de la escuela.

"Mi amiga Angélica murió ahí aplastada, le traje una carta donde le digo lo mucho que la quería", dijo sollozando Rogelio, un alumno de quinto grado. "Hasta siempre mi amor", gritó la madre de Karen.

Comentarios