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Jueves 20 de Abril de 2017

Un conjunto de síntomas por una mala adaptación

El mal de la altura es un conjunto de síntomas debidos a una mala adaptación a las grandes altitudes.

El mal de la altura es un conjunto de síntomas debidos a una mala adaptación a las grandes altitudes.

El ser humano está especialmente adaptado a la vida entre el nivel del mar y los 2.400 metros de altitud. Por encima de los 2.000- 2.500 metros de altitud se reduce la cantidad de oxígeno que respiramos y puede aparecer el mal de montaña.

Se suele presentar en las primeras 24 horas de estancia en la altitud. La adaptación completa de nuestro organismo a estas nuevas condiciones de menor oxígeno requiere tiempo, generalmente días, aunque existen variaciones individuales. La aclimatación se pierde cuando el individuo desciende y permanece al nivel del mar durante dos o más semanas.

Su gravedad y duración dependen más de la rapidez del ascenso que de la altitud alcanzada, y también del estado previo de salud.

Los síntomas iniciales suelen ser dolor de oídos, cefalea, vértigo, pesadez de estómago y edemas en los tobillos, manos o cara. Posteriormente, aparece pérdida de apetito.

Los pacientes más graves tienen náuseas y vómitos, insomnio, respiración agitada y dificultosa pudiendo desarrollar un edema agudo de pulmón, palpitaciones e hipotensión arterial, pudiendo aparecer hemorragias conjuntivales, en lecho ungueal y petequias. Los casos extremos tienen ataxia, mareo intenso, irritabilidad, alucinaciones y coma secundario al edema cerebral. Existen algunas enfermedades que dificultan la adaptación normal a la altura, favoreciendo la aparición de estos síntomas. En enfermos con cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, anemia, insuficiencia respiratoria crónica, obesidad importante, insuficiencia renal o deformaciones de la columna vertebral, es conveniente consultar previamente con un médico.

Con el fin de prevenir su aparición los ascensos por encima de 2.000- 2.500 metros deben realizarse de forma lenta y progresiva, permaneciendo en altitudes intermedias uno o dos días antes de ascender a la altitud definitiva.

A partir de los tres mil metros se recomienda ascender sólo 300 metros por día.

Otras medidas recomendadas son:

1) Evitar alimentos salados y tomar abundantes líquidos unos días antes y después del ascenso.

2) Evitar enfriamientos, radiaciones solares, medicamentos sedantes, tabaco y alcohol.

3) Evitar esfuerzos físicos ante la aparición de los síntomas.

La acetazolamida y la dexametasona pueden ser utilizadas en caso de necesidad, bajo supervisión médica

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