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Domingo 02 de Abril de 2017

Un alud de barro y escombros se cobró al vida de 150 personas en Colombia

Varias casas fueron derribadas, los árboles arrancados y automóviles arrastrados.

El desborde de tres ríos en Colombia por las lluvias intensas mató al menos a 154 personas mientras dormían y dejó cientos de desaparecidos en Mocoa, una ciudad cerca de la frontera con Ecuador, en una de las peores tragedias naturales que recuerda el país, informaron el sábado las autoridades.

   Un alud de lodo y escombros sepultó cinco barrios de la ciudad de 42.000 personas. Varias casas fueron derribadas, los árboles arrancados y automóviles arrastrados.

   Desde el lugar, el presidente Juan Manuel Santos elevó a 154 los muertos.

   "Estas lluvias son cada vez más intensas y tenemos que estar preparados'', dijo el mandatario, quien declaró estado de calamidad y abrió una cuenta bancaria para recibir donaciones para los damnificados.

   Santos llegó a Mocoa acompañado de los ministros de Defensa, Salud, Ambiente y el comandante de las fuerzas militares.

   Según la Cruz Roja hay 220 desaparecidos y unos 400 heridos, 22 de los cuales fueron transportados a Bogotá. Las autoridades reportaron que los hospitales locales estaban abarrotados.

   Más de un millar de policías y militares trabajan en la zona en busca de cuerpos.

   "Las calles parecían ríos, había carros encima de las casas'', contó Javier Armando Solarte, funcionario del gobierno que se despertó por las sirenas de las emergencias cuando empezó el caos. El agua entraba a las casas mientras la gente trataba de escapar del lodo.

   "Eran las once y media cuando sonó como una bomba, durísimo. Los que corrieron, se salvaron y los que no, ahí quedaron", dijo un señor de mediana edad a la televisión local Caracol.

   El estruendo duró unos quince minutos y la desesperación de quienes trataban de rescatar familiares, amigos o vecinos, aumentaba ayer sábado a medida que se acercaba la noche.

   Eduardo Vargas, de 29 años, estaba durmiendo con su esposa y su bebé de siete meses cuando lo despertaron los golpes de los vecinos en la puerta de la casa. Recogió a su familia y empezó a correr hacia una montaña entre gritos de la gente en pánico.

   "No tuvimos tiempo para nada'', relató.

   Vargas y su familia esperaron junto con una veintena de vecinos mientras los escombros engullían sus casas. Por la mañana, cuando el Ejército los ayudó a regresar, sus viviendas habían quedado reducidas a rocas y tierra.

   "Dios nos salvó la vida", concluyó.

   "Hay mucha gente buscando a sus parientes", afirmó el vocero de la Cruz Roja, Óscar Forero.

   Testigos sintieron cómo vibraban los edificios, y aunque sonó una alarma, no se escuchó en toda la ciudad. Imágenes difundidas en internet y televisión mostraban grandes extensiones cubiertas de escombros, edificios demolidos y puentes derribados. En los videos se escuchaban voces gritando los nombres de desaparecidos.

   El agua, la comida y la electricidad escasean en la zona y las comunicaciones están interrumpidas. Tres puentes que dan acceso a la ciudad cayeron al paso del alud.

   Carlos Iván Márquez, director de la agencia nacional de desastres de Colombia, dijo que el río se desbordó alrededor de la medianoche, tomando por sorpresa a los residentes desprevenidos.

   Anteriormente, Herman Granados, un anestesiólogo, dijo que había al menos 300 heridos y que el hospital no tiene sangre suficiente para afrontar una crisis de semejante magnitud.

   Dijo que algunos empleados del hospital fueron a ayudar aunque tenían familiares desaparecidos. "Estoy seguro de que hay mucha gente bajo el barro", dijo Granados.

   Varios países mandaron sus condolencias a Colombia por una tragedia que recuerda, en pequeñas dimensiones, al deslave de Armero en 1985, cuando más de 20.000 personas murieron sepultadas por la tierra.

   "Toda nuestra solidaridad y apoyo al pueblo de Colombia, y al presidente Juan Manuel Santos le ofrezco toda la solidaridad de equipos de rescatistas, especialistas en tragedia y todo el apoyo de pueblos", dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Perú, España, Panamá, Francia y Brasil también se solidarizaron con las víctimas.

   Ayer se inició la época de lluvias en Colombia.

   Después de registrar en la madrugada precipitaciones que superan el 80% de los registros considerados normales en esta época, las autoridades esperan que el clima se modere en las próximas horas y días.

   No obstante, Santos dijo que no cree "responsable" descartar nuevos riesgos de inundaciones.

   A medida que se acerca la noche, los lugareños se preocupaban.

   "Esperemos que no llueva más. Por ahora está despejado pero ayer también hizo sol todo el día y las lluvias de medianoche lo arrasaron todo", lamentó el funcionario Solarte.

Gobernadora

"Es una tragedia sin precedentes, hay cientos de familias que aún no encontramos, barrios desaparecidos", dijo la gobernadora de Putumayo, Sorrel Aroca, a W Radio.

   Las aguas se llevaron por delante postes de energía, vehículos, árboles y destruyeron al menos dos puentes, agregó el Ejército.

   "La situación de Mocoa es dramática. Invocamos la solidaridad de toda Colombia", escribió en Twitter el viceministro del Interior, Guillermo Rivera.

   Según la estatal Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, hay 300 familias afectadas.

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