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Viernes 20 de Enero de 2017

Trump rompe con los protocolos de un presidente de Estados Unidos

Con su estilo desafiante y confrontativo, el republicano ya cambió la naturaleza misma del cargo, incluso antes de su investidura

Donald Trump llega a la Casa Blanca igual que entró en la campaña por la presidencia: desafiante, sin filtros, con plena confianza en el rumbo elegido y sin dejarse encorsetar por las tradiciones. En las 10 semanas que pasaron desde su inesperada victoria, Trump ha roto con décadas de protocolos diplomáticos establecidos, causado conmoción en juntas directivas de empresas, puesto a prueba antiguas normas de ética y mantenido su estilo combativo de responder a cualquier ofensa con un ataque personal, en Twitter y en persona. Sus predecesores describieron su primera entrada en la Oficina Oval como presidentes como una experiencia que les hizo pensar y les dejó claro su nuevo papel de custodios de la democracia estadounidense. Trump pasó buena parte de la transición de poder dejando claro que ve las cosas de otra manera: en lugar de cambiar para el cargo, afirma, el cargo cambiará para él.

Trump cambió la misma naturaleza de la presidencia, incluso antes de jurar el cargo, rompiendo convenciones y desafiando las expectativas sobre el líder del mundo libre. Asesores que hablaron con él dicen que el magnate y estrella de un reality show es consciente de la naturaleza histórica de su nuevo empleo. Le atrae la ambición de Ronald Reagan, un republicano, y de John F. Kennedy, un demócrata. Estudia pasar su primera noche en la Casa Blanca durmiendo en el dormitorio de Lincoln, según allegados.

Pero Trump también se ve como un presidente diferente, que no debe su éxito a nadie y que no sigue el ejemplo de ningún mandatario anterior. Dijo que no leyó biografías de otros presidentes. Cuando en una entrevista le preguntaron quiénes eran sus héroes personales, mencionó a su padre antes de responder que no le gusta "el concepto de héroes". "No creo que Trump tenga un gran conocimiento de la historia de la Casa Blanca. Cuando no conoces tu historia, es difícil respetar por completo las tradiciones", dijo el historiador Douglas Brinkley. "No es alguien que presuma sobre cuántas biografías históricas leyó. Es alguien que presume de esto como un gran acontecimiento en el que él es el director de orquesta", señaló. Eso es un cambio que entusiasma a sus seguidores, que lo votaron para transformar lo que consideran un gobierno federal corrupto e indiferente en el "cenagal" de Washington.

Trump ganó las elecciones con esa estrategia, pero aún no se ganó al país. Su victoria en el Colegio Electoral contrastó con su derrota en el voto popular ante la demócrata Hillary Clinton por casi 3 millones de papeletas. Los demócratas mantienen su férrea oposición al magnate, los independientes no se unieron bajo su bandera e incluso los republicanos están menos animados de lo que podría esperarse, según encuestas. En su reacción habitual a resultados de sondeos que no le gustan, Trump los tachó de "amañados" en un tuit. Esa estrategia sin cortapisas le dio buen resultado como director ejecutivo de una corporación familiar, que no tiene supervisión de una junta directiva o inversionistas externos. Pero un presidente está limitado por un sistema de controles y equilibrios de poder. Miembros de gobiernos anteriores señalan que las diferentes capas de la burocracia de gobierno, un sinfín de reglas y las complejidades del Congreso pondrán a prueba el estilo de Trump. "Un presidente no tiene una autoridad universal generalizada. Es una actividad muy diferente de ser un director ejecutivo que puede despedir y contratar gente a voluntad", señaló Kathleen Sebelius, una ex secretaria de Salud y Servicios Humanos demócrata.

Sin embargo, los defensores de Trump dicen que son las instituciones y Washington —y no el nuevo presidente— los que deben cambiar. "Trump cree que comprende mejor cómo funcionan las cosas en el mundo moderno que todos estos llamados detractores", dijo el republicano Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes. "Así es él. Los demás tendremos que aprender a pensar de esta manera".

Lisa Lerer

AP

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