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Domingo 05 de Febrero de 2017

Roma amaneció empapelada con afiches contra el Papa Francisco

Se sospecha que los autores de la pegatina son grupos conservadores de la Iglesia. Justo ayer el Sumo Pontífice intervino la Orden de Malta.

Roma amaneció empapelada con decenas de afiches anónimos, en los que se critica al Papa Francisco por una serie de medidas eclesiásticas adoptadas en los últimos meses.

La inédita pegatina sorprendió a los romanos. Los carteles muestran al Pontífice con un rostro sombrío, vecino al enojo y muy alejado de las imágenes que habitualmente ofrece el Papa en su contacto con los fieles.

Más abajo, con fondo violeta, aparece una leyenda escrita en dialecto romano: "France', comisariaste Congregaciones, removiste sacerdotes, decapitaste la Orden de Malta y a los Franciscanos de la Inmaculada, ignoraste Cardenales... ¿dónde está tu misericordia?".

Los afiches, anónimos, no poseen siglas ni símbolos que permitan identificar su origen. La comuna de Roma advirtió que se trata de una colocación ilegal y la policía abrió una investigación.

Las miradas, sin embargo, apuntaron rápidamente a sectores ultraconservadores de la Iglesia, que manifiestan cada vez más en forma abierta su oposición al magisterio, las medidas y la línea pontificia que impulsa Francisco.

El Vaticano, precisamente, anunció ayer el nombramiento de un delegado especial del Pontífice en la Orden de Malta, cuyo líder anterior —el gran maestre Matthew Festing, de 67 años— renunció tras rebelarse a Francisco.

Francisco designó al arzobispo Angelo Becciu como su "portavoz exclusivo" ante la orden aristocrática que tiene como miembros a generaciones de la nobleza católica europea, consolidando su autoridad sobre la organización.

Becciu, quien es el número dos del secretariado de Estado vaticano, goza ahora de "todos los poderes necesarios" para ayudar a la Orden de Malta a sentar las bases para la reformación de sus estatutos, encabezar la renovación espiritual de sus miembros y preparar la elección del nuevo gran maestre de la Orden, que se espera ocurrirá dentro de tres meses.

La intervención del Vaticano a la organización que se enorgullece de su estatuto soberano avivó las críticas al Papa en los círculos conservadores que hasta ayer se habían limitado a manifestar sus preocupaciones respecto a la tendencia de su papado de priorizar la misericordia sobre la moral a través de blogs, entrevistas y conferencias.

La Orden de Malta tiene muchos de los privilegios de un estado soberano, al emitir sellos de correo, pasaportes, placas de automotores y mantener relaciones diplomáticas con 106 estados, incluida la Santa Sede.

Con un origen que se remonta al año 1048, época de las Cruzadas, y formada por laicos de familias nobles que actualmente se dedican a labores humanitarias, la orden estuvo en las últimas semanas inmersa en una dura pulseada con el Vaticano que ayer decidió cortarla de cuajo Francisco.

La disputa comenzó a principios de diciembre, cuando el gran maestre Festing logró la dimisión del gran canciller de los Caballeros, Albercht Freiherr von Boeselager, tras perder este una batalla pública por un escándalo relacionado con la distribución de preservativos.

A von Boeselager se le acusó de no haber impedido la distribución de condones por parte de algunas ONG que colaboran con la Orden de Malta en países de Africa y Asia.

Ante la poca transparencia en la decisión de hacer dimitir al gran canciller y las quejas de algunos de los miembros, el Papa Francisco decidió nombrar una comisión investigadora. Pero el gran maestre Festing rechazó colaborar y pegó el portazo, al denunciar la injerencia del Vaticano en la "soberanía de la Orden".

Ahora directamente entonces, Francisco nombró un interventor.

Viejo rencor.

La acusación leída en los posters de que el Papa ha "ignorado" a cardenales, todo el mundo supone se trata de los cuatro purpurados que encabezados por el estadounidense Raymond Burke acusaron a Francisco de causar confusión en asuntos clave para la doctrina católica como la comunión a los divorciados.

Los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner, el italiano Carlo Caffarra y Burke divulgaron en noviembre del año pasado una carta enviada al Papa cuestionando su exhortación apostólica Amoris laetitia ("La alegría del amor"), un documento que intenta abrir nuevos caminos para los divorciados católicos y delinear una Iglesia más tolerante en aspectos relacionados con la familia.

En la misiva, los cuatro prelados le pidieron públicamente a Francisco que aclare si personas católicas que son divorciadas o que se han casado nuevamente por civil pueden recibir la comunión.

Con cinco preguntas concretas que requerían sólo un "sí" o un "no" como respuesta, le exigieron al Papa que aclare lo que los cardenales consideraban dudas o imprecisiones que tocan directamente "la integridad de la fe católica".

El Pontífice nunca les contesto.

atención. La comuna de Roma advirtió que se trata de una colocación ilegal de afiches.

Hay sectores que manifiestan en forma cada vez más abierta su oposición a las medidas y el magisterio del Papa

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