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Domingo 05 de Marzo de 2017

Resuelven el misterio de dos hermanas desaparecidas durante 36 años

Habían sido reportadas como perdidas por su madre en Canadá en 1981. Una mujer que se llamaba como una de las buscadas aportó valiosa pista.

Dos hermanas canadienses que permanecieron perdidas por 36 años fueron encontradas vivas en los Estados Unidos por las autoridades de su país. "Después de tantos años, es muy inusual que un caso como este termine en buenas noticias", dijo el sargento Scott Woods del departamento de policía de la localidad de Lethbridge (Canadá), de donde son oriundas las dos hermanas, al diario The Star.

Anna y Kym Hakze tienen ahora 67 y 53 años. Su madre las había visto por última vez en Edmonton (Canadá) en 1981, pero solo hasta el 2003 entabló la denuncia sobre la desaparición de sus hijas, de quienes nunca supo nada ya que falleció unos años después de denunciar su desaparición.

Anna tuvo problemas financieros y familiares que incidieron para que se alejara de sus allegados. Sin embargo, era inseparable con su hermana Kym. Las dos terminaron huyendo de su hogar.

La policía canadiense no se detuvo en la investigación, a pesar de los muchos obstáculos y frustraciones que se encontraban en el camino. En un momento pensaron que las dos hermanas habían sido víctimas del asesino serial Robert Pickton. Pero las pruebas de ADN resultaron negativas.

La investigación siguió y la policía encontró en la ciudad de Vancouver (Canadá) a una mujer que se llamaba Anna Hakze, pero no era la persona que buscaban. No obstante, ella les dijo que había guardado por 30 años un recorte de periódico en el que había una reseña a un libro escrito por alguien que tenía su mismo nombre (Anna Hakze).

Escritora

Los investigadores canadienses asignados al caso siguieron la pista y encontró que Anna era autora de varios libros y que su hermana se había cambiado el nombre. Las autoridades intentaron contactar a la escritora y a la agencia que publicaba sus libros, pero no consiguieron ninguna respuesta.

Pero no desistieron y continuaron buscando los rastros de las hermanas hasta que finalmente encontraron la dirección donde vivían. Por medio del registro dactilar, lograron identificar a las hermanas.

La policía canadiense habló por teléfono con Kym, y ella les dijo que ni ella ni su hermana sabían que habían sido reportadas como perdidas.

Pero a Kym no le interesó mucho todo el operativo y los esfuerzos que se habían montado para encontrarlas, y pidió a las autoridades respeto por su vida privada y la de su hermana.

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