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Viernes 03 de Febrero de 2017

Murió Lautaro, el chico trasplantado el domingo

Tenía 15 años. No pudo superar las serias secuelas que le causó la larga espera por un corazón compatible a su organismo.

El adolescente que estaba primero en la lista del Incucai y recibió un trasplante de corazón el fin de semana murió ayer en el Hospital Italiano, informó su familia, y expresó que "el órgano llegó muy tarde y no pudo soportarlo".

"Gracias hijo por haberme enseñado tanto. Me hubiera gustado tenerte más tiempo para disfrutarte un poco más. Te amo campeón. Sos un luchador de la vida", escribió en las redes sociales Jimena Caggiano, madre de Lautaro Sabio, quien tenía 15 años.

Más tarde, dijo que el joven murió ayer a la mañana porque "su corazón llegó demasiado tarde" y sostuvo que "el mensaje" que deja el fallecimiento del adolescente "es que por favor donen: hay chicos que están esperando un corazón".

El adolescente fue operado el fin de semana, al día siguiente de su cumpleaños, mientras estaba primero en la lista de espera del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), en una pelea por su vida que la familia había definido como una lucha "minuto a minuto".

El mismo domingo, luego que apareció el corazón y el joven pudo ser trasplantado, la madre expresó: "Salió bien, pero tenemos que esperar, como todo postoperatorio, que esté todo bien y que no haya sangrado".

Tras dar a conocer la noticia, su familia, oriunda de la ciudad bonaerense de Ituzaingó, agradeció a través de las redes sociales "a todos por el amor inmenso e incondicional que recibimos durante estos días" y valoraron que "esta es una batalla que no sólo ganó Lauti, sino todos nosotros".

Ayer también fue su madre quien comunicó la noticia de la muerte del adolescente. "Quiero que por favor tomen conciencia de la donación porque Lautaro podría estar vivo hoy", manifestó luego Caggiano, entre lágrimas, en declaraciones al canal de noticias C5N.

El chico había nacido con una cardiopatía (ventrículos invertidos) y desde chico convivió con un marcapasos que le colocaron a los cuatro meses. Luego, a los tres años, debió pasar por una cirugía, por otra a los ocho (le cambiaron el marcapasos) y por una más a los once, cuando le colocaron una válvula mitral nueva.

En la primera semana del año tuvo que ser atendido en la clínica Trinidad de Ramos Mejía por un broncoespasmo y de allí lo trasladaron al Italiano, donde comprobaran que la válvula y el ventrículo izquierdo estaban llenos de coágulos, según explicó su mamá. El 12 de enero lo conectaron a un corazón artificial y entonces comenzó una carrera contrarreloj. El corazón finalmente llegó y Lautaro fue operado el domingo. El nuevo órgano funcionaba bien, pero había demorado más de lo conveniente y el adolescente tenía daños neurológicos y renales.

La salud del joven concitó una gran solidaridad, a partir de la campaña que iniciaron sus padres para conseguir el corazón, que incluyó una concentración en la Catedral de Buenos Aires, cadenas de oración y una publicación en la página Change.org que consiguió más de dos mil firmas.

Penoso. El adolescente padecía una malformación de nacimiento.

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