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Viernes 13 de Julio de 2012

Murió la mujer que para salvar a su hija no se trató un cáncer

Bárbara Castro García, una periodista española de 31 años, protagonizó una increíble historia de sacrificios que terminó con un triunfo sobre la muerte. Le detectaron un tumor en la lengua...

Bárbara Castro García, una periodista española de 31 años, protagonizó una increíble historia de sacrificios que terminó con un triunfo sobre la muerte. Le detectaron un tumor en la lengua al cuarto mes de gestación y ella rechazó los tratamientos para proteger a su hija; la pequeña cumplió un año y disfrutó de su mamá hasta la semana pasada, cuando la enfermedad terminó por vencerla.

La niña, también llamada Bárbara, goza de buena salud y ha cumplido un año.

Bárbara trabajaba en la delegación de medios del Obispado de Córdoba, España, y murió la semana pasada después de una extensa pelea. "Dio su vida por amor hacia su hija, hacia mí y hacia Dios. Voy a honrarla como ella se merece", expresó su esposo, el arquitecto Ignacio Cabezas. La pareja se había casado en 2009, tras 11 años de noviazgo, con el deseo de convertirse pronto en padres.

El 15 de julio de 2010, tras sufrir varios meses molestias por una llaga en la lengua, le confirmaron a Bárbara que tenía un tumor cancerígeno, y le aseguraron que las pruebas y tratamientos ponían en riesgo la vida de la beba. Por ese motivo, sólo le realizaron una pequeña intervención en la zona afectada.

Después del nacimiento, sus dolores eran insoportables. "No sé cómo has podido llegar hasta aquí. Voy a hacer todo lo que pueda, pero la situación es muy seria", le había dicho el médico que la asistía.

Tras la operación, la periodista se quedó sin lengua y sin una parte de la mandíbula. Durante el último tiempo se alimentó sólo a través de una sonda. Su cuerpo dijo basta el 4 de julio último.

"Todo ha sido por amor". En la iglesia cordobesa de San Francisco acogió el domingo último el funeral por la periodista. La ceremonia estuvo presidida por el obispo de esa diócesis española, Demetrio Fernández, y asistieron a ella cientos de personas.

Los momentos más emotivos se vivieron con la lectura de una carta de su marido Ignacio Cabezas.

"Hoy he decidido contar a los demás lo que han sido estos dos años para los dos. Lo que te ha costado llegar hasta aquí. Lo que has luchado por tener a nuestra hija. Lo que has sufrido… y todo ha sido por amor. Amor a tu hija, amor a tu familia, amor hacia mí y también amor a Dios", escribió Ignacio.

En el texto el joven arquitecto recuerda que hace dos años "el Señor nos puso una prueba de amor. Frenó en seco nuestra vida y rápido te pusiste en marcha. Desde la Fe, luchaste por tu hija que ya sentías con fuerza en tu vientre, aguantabas dolores que nunca imaginabas que existieran y te resististe a que nadie, nada más que Dios, eligiera el día de su nacimiento. Así fue. Yo no pude más que acompañarte, ayudarte y quererte cada día más para que fueras fuerte", recordó Ignacio.

"Hoy, nos queda lo más difícil: buscarle sentido a todo esto que nos ha pasado. Por muy raro que le parezca a todo el mundo, estoy seguro de que el Señor nos ayudará a encontrárselo. A mí ya me está ayudando estos días, no me deja solo, se ha empeñado en no soltarme y en cuidarme. ¡Le necesito! A ti, te dará mucho más amor del que yo pudiera darte jamás. Gracias por habernos querido tanto. A tu familia y amigos, a tu hija y también a mí. Nos has dado una lección de Amor. Con tu lucha estos dos años nos has demostrado el amor más inmenso que podría imaginar. Algún día Barbarita y yo nos miraremos y diremos juntos: ¡Qué orgullosos estamos de mamá!, por ahora lo diré yo: ¡Qué maravillosa eres! ¡Estoy muy orgulloso de ti, reina mía! Te echaré de menos cada día que yo esté aquí. Tu eterno marido", concluye la carta leída en el funeral de Bárbara.

Antecedentes

En Argentina hubo un caso similar. Cecilia Perrín de Buide murió el 1 de marzo de 1985, a los 28 años, tras rechazar terapias contra un cáncer de lengua para salvar a su hija. En Italia, a Chiara Corbella, de 28 años, le diagnosticaron el mismo mal. Tuvo a su hijo Francesco el 30 de mayo de 2011. Chiara falleció el 28 de junio último. El Vaticano beatificó en 1994 a Gianna Beretta Molla, fallecida en Monza el 28 de abril de 1962. Se negó a tratarse por un cáncer de útero para salvar a su hija Gianna Emanuela.

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