Huracán Irma
Martes 12 de Septiembre de 2017

Miami respiró de alivio y recuperó el pulso tras el paso del huracán

Irma tumbó árboles y hundió botes pero no causó daños catastróficos. Los equipos de limpieza salieron a la calle y fue recuperada la electricidad

Miami despertó ayer con árboles y ramas caídas, semáforos inoperantes, rutas cerradas y botes hundidos, pero los residentes estaban aliviados de que la marejada que se tragó las zonas costeras no causara los daños catastróficos que el huracán Irma prometía.

Los equipos de limpieza comenzaron a trabajar al amanecer para despejar las calles de escombros, árboles, ramas, postes, carteles y señales de tránsito caídas, que quedaron al descubierto luego de que el agua retrocedió este lunes.

El domingo, el vecindario de Brickell en el centro de Miami, un distrito financiero frente al mar, se inundó por la marejada que superó los diques y se tragó varias cuadras adentro.

La costa de Miami, así como sus islas, son proclives a inundaciones serias aún con lluvias menores, un problema endémico de la zona debido a la falta de elevaciones y el aumento del nivel del mar.

Algunos residentes que se negaron a evacuar paseaban a sus perros y evaluaban con curiosidad y cierto alivio los daños.

"Si esto hubiera sido un huracán categoría cuatro, el escenario sería distinto. No tendríamos electricidad por semanas, y en cambio nosotros la recuperamos esta mañana", dijo Bob Lutz, un empresario de 62 años.

"Así que todos estamos contentos de que no pasó nada grave", añadió, aliviado de no haber desalojado su apartamento. "Pero era una marejada impresionante, era mucha agua".

En el puerto deportivo de Brickell los botes estaban sumergidos y, algunos, totalmente hundidos.

Más al sur, en un puerto deportivo en Coconut Grove, un puñado de botes habían sido arrastrados tierra adentro por la marejada que, según los vecinos, entró al menos 150 metros.

Mientras, las calles de la arbolada zona residencial de Coral Gables estaban cubiertas de ramas caídas y árboles arrancados de raíz, algunos de los cuales cayeron sobre las casas, sin que por el momento se reportaran víctimas.

"Estamos ahora en una fase de recuperación", dijo el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, añadiendo que el condado perdió el 80 por ciento de su energía eléctrica.

"Pero nos salvamos de la peor parte de la tormenta. Muchos de nosotros vamos a sufrir inconvenientes y no tendremos electricidad por un tiempo. Pero si hay que elegir, prefiero esto", agregó.

Degradada a tormenta tropical tras su paso por Naples, en la costa oeste de Florida, Irma tocó tierra el domingo en los Cayos del sur de Florida como un poderoso huracán categoría cuatro (de una escala de cinco) y bajó rápidamente a 3.

Miami, que se preparaba para prácticamente un cataclismo porque se preveía un ataque directo de categoría cinco, se salvó de la peor parte cuando, además, el ojo del ciclón viró hacia el oeste.

De todos modos, las bandas exteriores del huracán azotaron la ciudad con vientos de 145 Km/hora y súbitos tornados que tocaron suelo.

"Había un carro que el agua le pasaba por arriba de las llantas", contó Estrella Palacios, una enfermera de 53 años que también se quedó en Brickell. "Se siente tristeza de ver esto así, pero se esperaba que fuera peor porque las noticias fueron bien alarmantes".

El alcalde Gimenez extendió el toque de queda en todo el condado.

Mientras, los residentes de Miami Beach fueron informados de que podrán entrar a la isla para evaluar los daños en sus viviendas sólo con una prueba de residencia, una vez que las autoridades consideren que el paso es seguro, lo cual podría ocurrir hoy o mañana.

Residentes que no evacuaron esta turística isla barrera frente a Miami contaron que las calles se habían inundado y que el viento había derribado árboles y palmeras.

"Es un espectáculo pero no es un evento catastrófico", contó Roberto Cuneo, un residente en Miami Beach de 41 años que decidió no desalojar. Según su recuento, la marejada inundó algunas calles hasta 30 cm.

En el extremo sur de Florida el panorama era muy distinto. El acceso a los Cayos estaba cerrado. El gobernador Rick Scott sobrevoló el área este lunes y dijo luego a la prensa que la zona había quedado "devastada" y los parques de casas rodantes destruidos.

Los residentes fueron informados de que podrán entrar y evaluar sus viviendas con una prueba de residencia

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